Nuestros viajes pueden estar llenos de aventuras y, si no fuera así, pues nos las inventamos. Eso es lo que han hecho nuestras alumnas de 2º A. Espero que os gusten sus creaciones.
UN SUEÑO MUY REAL
Desperté en una cueva oscura y húmeda. Agitada y con la respiración acelerada, traté de levantarme no muy torpemente. Me puse de pie para descubrir que estaba atada a unas cadenas. Con un quejido de dolor por el golpe, me levanté y corté las cadenas de mis pies con mi espada. Me fijé en la cueva: era pequeña pero ancha. Tenía bastantes tipos de cadenas, más gruesas, más finas… Noté un charco de sangre a mi alrededor, sobre todo en mi pierna. Estaba herida. Me arranqué un trozo de camiseta e hice un vendaje improvisado. Me levanté tambaleándome, sintiendo el peso de la situación sobre mis hombros. ¿Me habían secuestrado? ¿Cómo había llegado ahí?
Caminé por la cueva, buscando pistas, o una salida. Tras varios metros, escuché un ruido, como si fuera un rugido. Mis pupilas se dilataron del terror. Mis piernas, sin el permiso de mi cerebro, caminaron hacia donde provenía (o al menos, eso creía) el ruido. Me congelé completamente.
-Oh, no…
Un gran dragón de unos veinte metros, piel verde oscura y áspera me miraba con sus grandes ojos amarillos y naranjas como el fuego. Temblando de pies a cabeza, reuní el valor para hablar
– Hhhhola? – murmuré, con la voz temblando.
Lo único que recibí de respuesta fue un gruñido que me puso los pelos de punta. El dragón me miraba amenazante, como si estuviera comiéndome con la mirada. Cuando este dio un paso, chillé los más que pude y salí corriendo a más no poder. Cuando abrí una puerta, me encontraba en mi habitación de nuevo. Mi mente estaba reviviendo los momentos una y otra vez y no salí de ese trance hasta que mi madre me gritó.
--¡¡María!! La cena está lista!
--¡Ya voy, mamá!-- grité a todo pulmón, alterada.
Esa noche me di una ducha relajante, con mi música favorita de fondo.¿Qué había pasado? ¿Todo me lo había imaginado? Sacudí la cabeza y me obligué a pensar en el examen de mañana.
Aquella noche soñé con lo ocurrido. Esa oscura y tenebrosa cueva. Esas gordas y largas cadenas, ese dragón… Aquel recuerdo me atormentaba durante todo el día y la noche.
--Esto no puede seguir así -- pensé al día siguiente. -No es normal lo que me está pasando.
Bajé las escaleras y me acerqué a la cocina, donde estaba mi portátil. Lo encendí y busqué:“¿Es posible soñar algo rarísimo y no poder dejar de pensar en ello?”
Al presionar “Buscar”, lo primero que me apareció fue una imagen del dragón. Chillé de nuevo, aterrada. A los pocos segundos la imagen desapareció y busqué la información: “Los recuerdos y sueños repetitivos pueden ser un reflejo de algo que te haya pasado como en otra vida”
Aquello que me atormentaba era un pasado, un recuerdo de otra vida que se había quedado en mi memoria. Que había esperado y atormentando en un momento preciso. Un recuerdo tenebroso y realista.
María Guijo Moreno, 2º A
VIAJE DE CAZA
Carlos y José salían a cazar todos los domingos. Carlos tenía una camiseta abotonada de color rojo; José siempre iba como su amigo, solo que su camiseta era verde. Eran tal para cual.
Un domingo cualquiera, los amigos, se dirigían al campo, iban en su camión, listos para la aventura. Una vez llegaron a su destino, caminaron hacia su merendero de siempre. Se sentaron y procedieron a comer los bocadillos y la charcutería que habían traído. Cuando terminaron de comer, decidieron que ya era hora de la caza. Hoy venían en busca de aves más que nada.
–¡En esta zona seguro que habrá muchas aves! – exclamó Carlos.
–¡Sí, no puedo esperar a ver la cara de nuestros amigos al ver cuántas aves hemos cazado! – le respondió José compartiendo su entusiasmo.
Horas después, los amigos habían cazado una gran cantidad de piezas. Pero cuando se dieron cuenta, no sabían dónde estaban, habían perdido la noción del tiempo completamente y había oscurecido mucho. Carlos intentó usar el GPS de su teléfono, pero ni el dispositivo pudo reconocer su paradero. Entraron en pánico. ¿Qué iban a hacer ahora?
De repente, escucharon pasos en la hierba; su preocupación aumentó ya que esos sonidos no provenían de ellos. Miraron hacia el frente, delante de ellos, se encontraba una inquietante criatura. Era una especie de ciervo, pero su tamaño era anormal. Tenía tres gigantes ojos que les miraban intensamente, dos puntiagudos cuernos a cada lado de la cabeza. Esta criatura estaba de pie. La bestia les soltó un chillido agonizante. Ellos corrieron hacia otra dirección sin mirar atrás, pero la criatura cada vez aumentaba más su velocidad, y…. los atrapó…
Desde ese día, nadie volvió a saber nada de la pareja de cazadores. En su pueblo había muchas teorías de lo que había pasado: unos decían que ya no querían hacerse cargo de sus familias; otros, que unos cazadores les habían disparado; y los más audaces, que había sido la criatura del bosque…
Aurora
Jiménez Gómez, 2º A
UNOS DÍAS EN LA MONTAÑA
Una mañana tranquila de invierno, Luisa y su familia se fueron a pasar el fin de semana a la montaña. Hacía mucho tiempo que no hacían una escapada en familia, así que cogieron las cosas y se fueron a la aventura. Tras tres largas horas de camino, nada más llegar a la casa, notaron algo raro, su perro estaba muy nervioso buscando cosas y olfateándolo todo.
Tras largo rato sin haber encontrado nada, decidieron acomodarse bien para disfrutar y relajarse en el finde. Por la noche, Luisa estaba jugando con sus primas en el inmenso patio de flores, todo rodeado de montañas, cuando, de repente, notaron algo aún más extraño: una luz de un cuarto en el que no se podía entrar, se había encendido de la nada. Rápidamente, se dieron cuenta y fueron a llamar a sus padres.
Al día siguiente, se despertaron y se fueron de ruta por la montaña. De regreso, vieron una sombra de un hombre corriendo por los alrededores de la casa. Ya eso no era normal, así que los padres empezaron a preocuparse. Eso jamás les había pasado allí. Pensaron que si algo extraño volviera a ocurrir, llamarían de inmediato a los dueños.
Llegada la noche, los padres se fueron a dormir y los niños se quedaron en el salón viendo una película. Luisa, con tanta curiosidad y con tanta impaciencia, dijo:
-Ahora que los padres están dormidos, vayamos a averiguar qué es lo que hay en esa habitación tan extraña. ¿Quién viene conmigo?
-Pero, Luisa, ¿tú eres consciente de lo que quieres hacer?-- preguntó sorprendido su hermano Luis echándose las manos a la cabeza.
A continuación, sin hacerle caso, se fueron a verlo. No estaban nada preparados para aquello…Nada más abrir, la puerta gritaron: “¡Aaaah! ¡Qué susto me acabo de pegar!”
Había un hombre mayor, con largas barbas blancas, pies sucios y un gato negro con ojos rojos. Ambos estaban acostados en un sillón y del grito se despertaron. Finalmente, durmieron con terror, sabiendo ya lo que había. Pero, nada más despertar, se fueron de vuelta a casa. Ese fin de semana, que iban a pasarlo tranquilos y con alegría, se había convertido en un verdadero infierno.
Gema
Moreno Santos, 2º A
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