Mostrando entradas con la etiqueta Nos convertimos en objetos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Nos convertimos en objetos. Mostrar todas las entradas

martes, 22 de octubre de 2019

Nos convertimos en objetos



UNA TORMENTA CUALQUIERA
Resultado de imagen de tormentasUna mañana otoñal, tras dormir poco, me di cuenta de que me había despertado en un lugar distinto a mi habitación. Bueno, realmente no estaba en mi casa ni en ninguna otra, estaba en, ¿cómo explicarlo?, era más bien un conjunto de nubes que cubría todo mi pueblo. Y no unas nubes normales, era…! una tormenta¡. Estaba cubriendo todo el pueblo. Veía mi casa, la de mi vecino y muchas otras también. Observé que mi padre estaba recogiendo la ropa que antes había tendido en el jardín. Intenté mandarle señales y, al intentar hablar, expulsé una potente ráfaga de viento que le dejó caer. Se apresuró para meterse de nuevo en casa y no volvió a salir. Formulé la idea de que aún estuviese soñando, aunque es extraño plantearse eso dentro de uno. Me sentía poderoso, aunque echaba en falta a mi familia. Cuando me entraba hambre, absorbía gotas de agua; sin embargo, no saciaban demasiado mi hambre. Probé a lanzar un rayo en el campo y me sorprendí debido a que había despejado una gran área de hierba. Mientras observaba las calles, me fijé en que había algún que otro póster con mi cara, donde se informaba de mi desaparición. Esto me produjo nostalgia y tristeza, y solté un rayo de rabia e indignación sin querer hacerlo. Le di a una farola que cayó instantáneamente sobre un coche, afortunadamente, no tripulado. Me arrepentí y quise irme. De pronto una ráfaga de viento me expulsó de las nubes y aterricé en mi cama. Sentí frío por todo mi cuerpo, me sobresalté y me levanté de golpe. Mi madre vino y me dijo que me despertase, que estaba en las nubes (nunca mejor dicho). Todo había sido una horrible pesadilla.
Rubén Izquierdo Sánchez

UNA HISTORIA PARA EL RECUERDO
Un día, al despertarme, sentí mucho frío. Cuando por fin pude abrir los ojos, me di cuenta de que estaba pegada en una pared. Desde aquella posición solo podía ver un banco en medio de una plazoleta vacía. No sabía qué pasaba, solo podía sentir frío. No me podía mover ni hablar, y a duras penas podía ver. Sentía que pasaba el tiempo y que yo no podía hacer nada.

Resultado de imagen de cartasCuando empecé a desesperarme, apareció un niño pequeño y me cogió en su mano. Me estrujo tan fuerte que sentía que se me doblaba el cuerpo a la mitad. Después de un rato, llegué a otro sitio. No sabía dónde estaba, pero  por fin sentí que me podía mover. Me dolía todo el cuerpo después de haberme llevado tanto tiempo quieta. Creo que incluso habían pasado días. Estaba debajo de una puerta, justo en la entrada de una casa.  Me deslicé hacia el baño. Al rato llegué frente a un espejo y me vi por primera vez…¡¿ERA UNA CARTA!?. No podía ser posible. De repente, pensé en mi familia. ¿Pensarían que había desaparecido? ¿Estarían bien?
Pensé en el camino hacia mi casa, pero claro, no sabía dónde estaba. Tuve la idea de que, si era correo para la persona de esa casa, tarde o temprano me abrirían y a lo mejor podría salvarme.

 Pasaron días, incluso semanas. Yo solo pensaba en mi familia. Y además solo podía comer cosas pequeñas.  Al fin, una mujer entró y me abrió. Solté un grito tan fuerte que se dio la vuelta. Le expliqué mi historia y, resultó ser una hechicera muy famosa. Me volvió a convertir en mi yo anterior y volví con mi familia. Nadie supo nunca lo que había pasado realmente, y creo que era una historia tan rara que nadie me creería.

SARA LÓPEZ SANTOS,1B

NOS CONVERTIMOS EN OBJETOS


Resultado de imagen de goma de borrarUna mañana, tras un sueño intranquilo, me desperté y no sentía nada y me di cuenta de que era una goma de borrar. Varias preguntas recorrían mi mente: ¿Dónde estoy?¿Por qué no soy yo? Y me di cuenta de que estaba sobre una mesa. Había una niña que era mi hermana y  le intenté decir algo, pero no me escuchaba. A la mañana siguiente me cogió y me llevó dentro de un estuche donde me chocaba con los demás objetos.  Me dolía mucho. Posteriormente llegué al colegio y mi hermana empezó a borrar conmigo. Me quemaba  mucho cuando me frotaba contra el papel. Pero paro de borrar y  dije: ¡por fin! Pero el alivio duró poco tiempo; después otra vez igual. Cuando borró por última vez me rompí y dije: ¡ah! pero…. Nadie me escuchó y siguió borrando hasta que me gasté y creía que había dejado de existir. En ese momento me desperté. Había sido  el peor sueño de mi vida.

Mateo Morillo Roldán
     


 El caso de la muñeca de cristal
Una mañana, tras un sueño intranquilo, me desperté convertida en una muñeca de cristal. Yo no sabía cómo reaccionar y tampoco cómo me había sucedido eso, no podía hacer nada ni moverme, hablar, comer...
Estuve toda la mañana formulando miles de opciones, pero ninguna era lo suficientemente realista para poder ser verdad. Decidí hacer mi día a día en casa, hasta que se me pasara el efecto, porque las muñecas de cristal son muy frágiles. De repente, vi en la televisión las noticias, ¡Todo mi vecindario estaba convertido en objetos como yo!
Lo que había sucedido era que un brujo del oriente nos había echado un hechizo malvado. Por suerte la policía le pudo detener y le arrestó durante el resto de su vida. Al rato estábamos como personas normales yendo al Instituto.
♡Fin♡
Ruth Barrios Peña, 1°ESO I.E.S Profesor Juan Bautista


 TODO UN MOBILIARIO
Armario dos puertas madera pino color mielUna mañana, tras un sueño intranquilo, me notaba un poco extraño, pero fui al baño y cuando me iba a cepillar los dientes...me vi, y aluciné como nunca lo había hecho. Mi cabeza era un despertador azul, mis brazos eran teléfonos móviles, mi tronco...¡era un mueble!, y mis piernas eran sillas. No me lo podía creer, cada dos minutos me vibraba la cabeza, y mis brazos sonaban como si no hubiera un mañana... Lo peor de aquello era el partido del jueves, faltaba un día, ¡y yo...! era un cúmulo de objetos! De repente, llegó un mensaje con unos códigos a uno de mis "brazos", lo miré y.… poco a poco volví a ser humano.

Raúl Marrón García


NOS CONVERTIMOS EN OBJETOS
Una mañana, tras un sueño intranquilo, me desperté convertida en una muñeca. Estaba tumbada en mi cama y al levantar la cabeza vi cómo mis brazos y piernas estaban rígidas. Cuando intenté levantarme, mis piernas no respondían. Miré a mi alrededor y comencé a gritar, nadie me escuchaba.
Resultado de imagen de muñecaMi madre entró a la habitación, hizo la cama, recogió mis cosas y me colocó junto a la puerta. Vi pasar a mi hermano, me hizo burla y se metió en el baño. Un poco después mi padre pasó por delante y me dio una caricia en la mejilla, mi madre me cogió del brazo y me llevó hasta la cocina.Desayunaron todos menos yo, y nos fuimos en coche hasta la sierra.
El río, los pájaros, las ardillas, mi perrita Manchita y toda mi familia en movimiento, jugando, saltando,… y yo sentada sobre una piedra, igual de rígida y dura que ella.Volvimos cuando el sol se escondía tras la montaña y no pude soltar una sola lágrima, no me salían ¡Qué triste!
Luz María Jiménez Acosta,1ºD
NOS CONVERTIMOS EN OBJETOS
Una mañana, tras un sueño muy profundo. Me desperté y sentí como si algo se moviera en mí. Un ruido de tic-tac  no paraba de sonar. Cuando ya abrí los ojos bien, no estaba en mi cama, ¡estaba en la pared colgada! No era una estantería, ni una muñeca, ¡era un reloj! Era mi reloj rosa que estaba colgado en la pared de mi habitación. Cuando me miré en el espejo grande por quinta o sexta vez, me volví histérica. Me hice un montón de preguntas: ¿ Y si no volviera a ser una persona?¿Qué iba a ser de mí?
 Pasaron horas y horas y yo no sabía cómo volver a ser una persona. Mi hermana entró en mi habitación y yo intenté con esfuerzo hablar y lo conseguí.  Se dio cuenta de mi extraña apariencia y le conté todo lo que había ocurrido. Mis padres estaban preocupados, pero mi hermana les contó una mentira y se lo creyeron. Al día siguiente cuando me desperté, ¡ya era una niña normal! Ya se pasó todo. Desde ese sueño ya no volví a tocar un reloj, porque estaba ya harta de estar entre tuercas y tornillos.

Susana Jiménez Rodríguez

jueves, 25 de octubre de 2018

NOS CONVERTIMOS EN OBJETOS


NOS CONVERTIMOS EN OBJETOS
Resultado de imagen de camasMe desperté y comprobé que estaba un poco extraña, como si alguien estuviera encima de mí tumbado. Me sentí rara. Era alargada, suave y blandita. Tenía ganas de ir a comer algo pero, cuando fui a levantarme, no pude. Entonces llamé a mi madre para que me ayudara, pero ella no sabía que me había convertido en su cama y no podía escucharme. Todos preguntaban por mí y nadie sabía dónde estaba, sólo lo sabía yo.
Mis amigos vinieron a mi casa a buscarme, yo les hablaba, pero nadie sabía dónde me encontraba. Por la tarde se volvió a echar mi madre para tranquilizarse; entonces pude moverme justo a su lado, y sentí su calor y su cuerpo junto al mío. Todo había sucedido de la noche a la mañana. Cuando bajé todos me preguntaron dónde había estado, pero era imposible explicarlo; nadie me creería.
Por suerte todo se quedó en un gran susto.
BEATRIZ ARIAS MORILLO 2D


ME CONVERTÍ EN UN OBJETO



Resultado de imagen de extintorMe desperté muy temprano, y estaba muy extraño. Al mirarme en el espejo me veía pintado de rojo y con una forma alargada. Estaba muy asustado al verme así, transformado en una cosa tan extraña. Yo quería irme corriendo, pero no podía salir de ese maldito sitio, no tenía piernas. De pronto me vi inmerso en un fuego y utilizaron un extintor para apagarlo. A través de mi cuerpo corría el líquido y sentía que un chorro a toda presión salía hacia el exterior. Mi compañero preguntó por mí,  pero yo era ese extintor y no podía hablar, solo arrojar una sustancia blanquecina y espumosa:

-¿Dónde está Paco ?
- No lo sé. Yo lo vi ayer durmiendo y no lo he visto más. Esta mañana al despertarme ya no estaba
- ! Pues a saber dónde estará!
- Iremos a la policía a denunciar su desaparición.

Yo ya no estaba con ellos , me había convertido en un extintor. Cuando se sofocó el fuego tiraron los tiraron todos y dentro de uno de ellos estaba yo: tan rojo, tan brillante, tan elegante. Era una pena morir así de esa manera, allí en la cinta para los metales,  para aplastarnos a todos sin ninguna contemplación.
Pablo Borreguero, 3º D


Me convertí en un objeto

Resultado de imagen de aire acondicionadoUna noche fui a una fiesta con mis amigas y bebimos mucho. Cuando nos recogimos quedamos en mi casa todas mis amigas y tomamos aún  más. A la mañana siguiente me desperté muy tarde y no me acordaba de nada de lo que había pasado el día anterior. Sentía que no podía moverme y mis amigas no se encontraban en mi cuarto. De repente escuché la voz de una de Pepita.
-¡Ayúdame!
No la veía ni podía moverme para dirigirme hacia ella. Cuando miré hacia el suelo me encontré muy alta, me movía en un estado gaseoso por toda la habitación. Todo giraba en torno a mí o yo en torno a todo. Me había convertido en el aire que expulsaba el aparto de aire acondicionado y mis amigas en otros objetos  muy divertidos; sin embargo este nuevo estado nos tenía muy asustadas.
A pesar de todo, aprovechamos las circunstancias y nos quedamos jugando en lo que nos habíamos convertido: estábamos asustando a mis padres con tanto movimiento y tanto sonido de ultratumba. Nos reímos mucho, pero de repente las paredes se movían y la mitad de mis amigas se cayeron al suelo y se rompieron. ¡Era un terremoto!
Cerré los ojos y sentí que me iba a caer. Cuando llegué al suelo abrí los ojos y estaba tumbada sobre la alfombra, la baba caída y un chichón en la frene similar a una bola de billar. A mi lado estaban mis amigas con una resaca del quince. Afortunadamente todo había sido un sueño.

Beatriz Sánchez Hidalgo, 2º D

NOS CONVERTIMOS EN OBJETOS
                                                       LOS AMIGOS...
Resultado de imagen de mando ps4
Me desperté un poco extraño, con la  forma de un mando de PS4. Como era domingo, mi amigo Roberto vino a mi casa a jugar a la play, pero yo no estaba, así que mi madre le dijo que jugara el hasta que yo llegase. Mi amigo perdió muchas partidas en fortnite y, muy enfadado, me tiró por la ventana. Sentí un fuerte golpe al chocar contra el suelo. ¡Vaya si estaba duro!¿Mi joystick izquierdo se había roto o era mi brazo lo que estaba partido? Intenté gritar, lo logré y fue justo en ese momento cuando me volví a convertir en humano. Cuando estuve frente a Roberto, le metí una colleja y le dije que me lo pagara. Se quedó un poco empanado, no sabía cómo lo había visto ni cómo había aparecido de la nada. Al cabo del tiempo me compró el mando, nos perdonamos y se arregló todo.

                                                     fin
Rubén Rodríguez, 2ºC



            Nos covertimos en objetos


Resultado de imagen de balónMe desperté muy temprano. Me sentía raro, como inflado y redondo, mi piel no era la misma. Me dirigí hacia el cuarto de mis padres; era el único sitio de la casa donde había espejo. Pero no pude ir andando, sino que tuve que ir botando hacia allí. Cuando llegué, lo descubrí y me asusté. Intenté moverme rodando hasta que choqué fuertemente contra las paredes para que mis padres vieran en lo que me había convertido. Ellos subieron y al entrar por la puerta vieron una pelota rodante y dijeron.

-¿Este niño dónde estará?

-Llamaré a la policía, ya lleva varios días sin aparecer por aquí.

Mis padres se fueron e intenté gritar, pero no podía; intenté dar más golpes, pero habían cerrado la puerta y no escuchaban lo que sucedía. Este era mi final. Era el final de mi vida.

ALEJANDRO FERNÁNDEZ, 3º C

martes, 3 de mayo de 2016

Nos convertimos en objetos


 
NOS CONVERTIMOS EN OBJETOS

                  UN OSITO DE PELUCHE

Me desperté una mañana muy temprano, no podía moverme, y me di cuenta de que yo no era yo; me había convertido en el osito de peluche con el que había dormido durante toda la noche. Creo que el motivo por el que me había sucedido esa catástrofe es por el gran cariño que le tenía a mi pequeño osito Lulú. Estaba tirada en el suelo, tal vez fuera porque yo misma, cuando era humana, lo habría arrojado al suelo con mis movimientos; pero ese no era el caso que más me preocupaba, lo que realmente me parecía raro y extraño era que yo no era yo, había desaparecido como ser humano y me había convertido en un oso de peluche sin movimiento.
Estuve tirada en el suelo como un cuarto de hora, pero luego sonó un ruido familiar para mí. ¿Qué sería?,me preguntaba yo. Fuese lo que fuese, sonaba horrible. Me di cuenta de que lo que sonaba era el despertador, como siempre a las 7:30 para el instituto. Mi hermana se despertó y preguntó por mí a mi madre, ya que no me veía en la cama, cosa extraña para ella ,porque siempre se levanta antes que yo .Mi madre le dijo que no había bajado al salón y que ella pensaba que seguía en la cama. Después de media hora se preocuparon y fueron en mi búsqueda. Roció, mi hermana, me levantó del suelo y me puso sobre la cama antes de salir con mi madre. Cuando se fueron intenté llorar, pero no podía ni siquiera eso. Al poco tiempo, entro en mi habitación Kira mi pequeña perra y empezó a babear sobre mí. ¡Qué asco! Ya le daría una buena regañina por que tiene prohibido subir a mi cama. De repente me di cuenta de que me podía mover y de que ya era yo. No podía creerlo cuando llegaron mi familia me inventé una excusa, pues ni yo podía creer lo que me había pasado. 
 
María Sánchez ( 2º A)

 
¡Me convertí en una mochila!


Hoy me he levantado en casa de mi prima María porque ayer me quedé a dormir allí. Cuando nos arreglamos para el instituto, me dio una sensación muy rara: notaba como mis extremidades no se movieran, me costaba vestirme. Me estaba encogiendo lentamente hasta que me convertí en la mochila de mi prima.
Ella me estaba buscando hasta que llegó la hora de irnos. Yo intentaba hablarle pero no me salía la voz.
Llegó al instituto y María me abrió: notaba como abría la cremallera y como sacaba la libreta de sociales y el estuche. Yo veía a la maestra Carolina, pero cuando pasó lista me puso falta, porque ella no se dio cuenta de que yo era la mochila.
En la hora del recreo me quedé sola en clase.
De repente me entró un sueño acogedor, porque estaba muy aburrida, cuando me desperté me di cuenta de que estaba sentada en la silla. Sonó el timbre para entrar del recreo, y cuando entraron mis compañeros a mi clase (2·A), mi prima me preguntó qué me había pasado. Le dije que me había convertido en su mochila pero no me creyó, pensaba que me estaba burlando.

Raquel ( 2º A)
                                ¡CUIDADO CON LA PUERTA!

Os contaré algo que me pasó mientras pasaba la tarde con mis amigas. Estábamos en mi cuarto, mis padres no estaban en casa, así que decidimos fumarnos un cigarrillo, que le habíamos comprado a mi vecino. María lo encendió, le dio la primera calada, y Rocío la siguió. Después me lo pasaron a mí y yo empecé a toser bruscamente. De repente se me nubló la vista y sentí una sensación muy rara, como si una nube fuera envolviendo mi mente hasta dejarla dormida, la nube que había desprendido el cigarro me estaba afectando demasiado.
Al día siguiente me desperté al escuchar el timbre. ¡No puede ser, era mamá! Enseguida me levanté a abrir la puerta, pero comprobé que era imposible. Me di cuenta de que me había convertido en una puerta. Escuché a mamá subir las escaleras, y vi que se dirigía hasta aquí. Yo estaba inmóvil, le gritaba pero no me escuchaba. Me sentía muda e invisible, como el aire, como el viento.
Mamá, al ver que yo no estaba en casa y que tenía mi habitación patas arribas, se enfadó muchísimo, y me llamó al móvil, que comenzó a sonar y sonar, pero nadie respondía. Estaba tan enfadada que pegó un portazo, y me dio tan fuerte que se me saltaron lágrimas de madera, varias astillas se desprendieron del canto de mi puerta, o sea, de mí. Después de varias horas, llegó Manuel, mi hermano mayor, quien también preguntó por mí. Estaban todos muy preocupados. “¡¡¡¿Dónde se habrá metido esta niña?!!!”
Pasé la noche muy agobiada, se me dormían los brazos, se me quedaban entumecidos y se me nubló de nuevo la vista, mientras me entraba un profundo sueño. Al día siguiente me desperté debajo de la cama, bajé rápidamente las escaleras y le dije a mama que lo sentía mucho, que me había quedado dormida debajo de la cama y que había tenido un sueño muy, muy extraño…

Cristina ( 2º A)

 
                               ME CONVERTÍ EN UNAS SÁBANAS
Un sábado por la mañana me sentí muy rara, era una sensación como de estar sucia. Sé que parece extraño pero es cierto. Cuando me di cuenta comencé a sentirme mareada y muy cansada y vi a mi madre por una pequeña ventanita. Me asusté mucho, intenté comunicarme con ella pero nada: o se hacia la que no me escuchaba o era yo la que no era entendida. ¿¿¿ERA YO ??? Puf, estaba hecha un lio o más bien hecha una bola…..Cuando paré de rodar de ese chisme donde estaba metida, que no era otra cosa que la lavadora, mi madre me cogió en brazos y me tendió sobre un cable largo. Allí tendida pensé que me había convertido en mis propias sabanas, pero no sé, estaba dudando, porque yo me sentía como siempre, tan alegre y tan risueña. Cuando vi a mi madre que se alejaba de mí, me sentí por un momento sola en el mundo, allí colgada entre tantos desconocidos: calcetines, manoplas, bragas... Cuando me sequé, pues yo ya había asumido que era una sabana, pensé mucho en mi familia, en que ya no volvería a estar con ellos en forma humana. Pero, de pronto, por arte de magia o por pura suerte, me desperté en mi preciosa habitación arropada entre las sábanas con las que había soñado. Lo primero que hice fui a darle un beso enorme a mi madre. Me sentí otra vez viva y supe valorar lo que era ser una persona y una sábana.

Zaira (2º A)
 
                                                         ¡¡¡SOY UN LIBRO!!!

Un día por la mañana me levanté y estaba muy cansada de haber estado toda la noche estudiando sociales. Entonces me desperté y fui a desayunar. Más tarde me puse a estudiar otra vez y me quedé dormida. Cuando me levanté  me había convertido en libro. Estaba el libro abierto por la página que estaba dando Carolina en clase, intentaba pasar de página pero no podía y me di con el estuche. Yo  quería intentar convertirme en mí otra vez, pero escuchaba unos ruidos como estuches abriendo y cerrándose y mochilas tiradas de aquí para allá. A media noche me desperté encima de la mesa y me preguntó mi madre que qué hacía al y yo le dije que no entendía nada. Casi hipnotizada me acosté en mi cama convertida ya en misma.

Rosario (2º A)