sábado, 26 de junio de 2021

REPORTAJE

 

El grupo de 2º D ha finalizado el curso escolar 2021-21 con este reportaje periodístico en torno a los aspectos más significativos que se han vivido durante todo el año en el IES Profesor Juan Bautista. Con muy pocos días para su realización, pero con mucho ánimo y esfuerzo, han sabido completar la tarea a tiempo. Gracias a todos los que habéis participado respondiendo a los periodistas. Espero que os guste.


UN AÑO DIFERENTE EN EL IES PROFESOR JUAN BAUTISTA


Después de un largo confinamiento, nadie sabía cómo se iba a presentar el curso 2020-21. Todos los pronósticos apuntaban a largos periodos de confinamiento, muchas bajas, clases online...Y aunque ha habido de todo esto, lo cierto es que se ha sobrellevado de la mejor manera posible. Además, es bien sabido que el hombre, en determinadas circunstancias y ante muchos obstáculos, se crece y aprende a sortearlos mejor.


Nos hemos tenido que adaptar a unas nuevas normas para la situación actual

Desde el principio de curso, el centro ha colgado carteles que nos informaban sobre normas de uso de las instalaciones, como una entrada y salida que debían cumplir los alumnos para que no hubiera aglomeraciones. Además, ha habido dos timbres, uno para las salidas de las clases pares, y el segundo para las impares. El patio y el recreo se han dividido en dos: 1º y 3º, permanecían en unas pistas cedidas por el Ayuntamiento y los otros dos cursos, 2º y 4º, se quedaban dentro del instituto.

Otra medida importante era la higiene. Para ello, se ha utilizado mucho
 gel hidroalcohólico, expuesto en las mesas del profesorado en todas las aulas (nunca faltaba y siempre había un voluntario para ir a recargarlo); y han contratado a más limpiadoras, de manera que se han desinfectado las clases en cada cambio de alumnado.


La situación de los alumnos confinados

Los alumnos que se iban a confinar era otra de las cuestiones que se plantearon desde principio de curso. En primer lugar, y ante cualquier sospecha, se ha avisado a la enfermera enlace del instituto para que realizara el seguimiento y se pudiera hacer la prueba PCR a aquellos que manifestaran síntomas o hubieran entrado en contacto con pacientes Covids. En los casos necesarios, se ha estado en comunicación directa también con la pediatra para saber cuándo podían incorporarse de nuevo a las clases. También se ha informado al equipo educativo de cada alumno para que lo atendiera de forma digital, con tareas, clases online por vídeo-llamada, pruebas orales...

Luz María Jiménez e Inés Sánchez

PROYECTOS VINCULADOS AL JUAN BAUTISTA EN TIEMPOS DE COVID

Una situación extraordinaria no era motivo para suspender los programas, jornadas y actividades complementarias que dan vida al centro y, al fin y al cabo, favorecen el aprendizaje de los alumnos de forma diferente. Entre ellas, cabe destacar: el curso de ajedrez, el Programa Comunica, el programa Aldea, las actividades de coeducación o las charlas online contra el alcoholismo.

La participación de los alumnos en el curso de AJEDREZ

Según el profesor Marco Antonio Campillo, encargado de las Jornadas de Ajedrez, la participación ha sido muy buena, constatando un gran número de participantes que se han distribuido en dos categorías: de primer ciclo, 1º y 2º de  ESO y el segundo ciclo, 3º y 4º de ESO.

El ganador del primer ciclo ha sido Ulises y del segundo ciclo, Manuel Bravo. También ha habido un torneo de ajedrez de profesores y se han hecho distintas actividades en algunas materias para relacionar el currículo con el ajedrez. En algunas clases se han celebrado el día del ajedrez que conmemora el nacimiento del gran jugador latinoamericano Capablanca.


Un año más para ser creativos: Programa Comunica

Vinculado muy especialmente a las áreas de humanidades, el Programa Comunica ha tenido una participación masiva en el centro. Las propuestas se han acercado a todos los niveles, desde primero hasta cuarto de ESO, y las producciones se han recogido y difundido a través de la página web del centro, de Instagram y el blog particular de algunos profesores participantes: http://lorcaelbauldelaspalabras.blogspot.com/ y https://teleoyvuelo.blogspot.com/. El objetivo de este programa siempre ha sido la mejora de la competencia lingüística y el desarrollo de la faceta creativa del alumnado, y con este fin se han realizado unas propuestas fantásticas: relatos, poemas, haikus, juegos verbales, noticias de película, certámenes literarios y un largo etcétera.


Programa ALDEA y la FPB de jardinería

El curso 2020/2021 en FPB se ha hecho los mismos planteamientos que siempre, solo que ha cambiado algunas pequeñas cosas. Tanto los estudiantes como los maestros han estado un poco más agobiado por trabajar con la mascarilla en todo momento.

Cada año se ha realizado el programa llamado ALDEA, que está dividido en tres partes: ecohuerto, reclapacican y el proyecto semilla. Los dos grupos, 1º y 2º de FPB, han participado en este proyecto.

1. Ecohuerto. En el ecohuerto se ha trabajado la agricultura ecológica y se han plantado distintos productos: tomates, patatas, ajos, zanahorias, rábanos

2. Recapacicla. Se ha hecho la elaboración del compost en una compostera, realizada con palets de madera. En ellos se echan los residuos de poda, hojas, desechos de cocina, tierra y agua. El resultado es un abono muy bueno para jardines y huertos.

3. Proyecto semilla. Se ha elaborado un vivero forestal en el cual se han sembrado semillas silvestres, aromáticas, forestales y de la huerta.

El proyecto ALDEA es un proyecto educativo del medio ambiente de la Junta de Andalucía, donde debería haber  participado todo el centro escolar, pero por el tema covid solo lo han realizado 1º y 2º de FPB.

                                                   Natalia Sastre García y María del Alcor Moreno García 

En el proyecto de jardinería de la FPB hay cuatro unidades didácticas, distribuidas en tres trimestres. De cada una se realizan prácticas como preparación del terreno, instalación de riego, reconocimiento de herramientas, realización de una compostera (compost), realización de un huerto ecológico, trabajo de albañilería (caminos), carpintería (jardinera), pintura, instalación y montajes de jardines, poda de árboles y setos, adornos navideños… Además, los alumnos hacen ramos y centros florales, plantan semillas y más plantas.

Las clases se distribuyen en teóricas y prácticas, siendo estas últimas las dominantes y las que soportan el mayor peso de la nota. Hay un total de veintisiete alumnos, catorce de ellos en primero, y trece en segundo.

Hay dos maestros, Jorge y Miguel, que imparten clases tanto en primero como en segundo y que pertenecen al grupo de profesores técnicos 591-216.

Cuando acaban los dos cursos, los alumnos obtienen dos títulos, uno de Formación Profesional Básica en Agrojardinería y Composiciones Florales, el otro título que se consigue es el de la ESO. Este curso te puede llevar a ser profesionalmente jardinero o florista. La vocación y la pasión de los alumnos y de los profesores se evidencia en los resultados finales que quedan a la vista en las zonas ajardinadas del centro y en las propuestas florales en días de especial relevancia: Navidades o Día de los enamorados.

                                                  Pablo Zambrana, Claudia Capitán y Javier Vargas

Un aula específica y el tiempo necesario para atenderlos

Antonio PT, como lo llaman en el centro, ha sido el profesor encargado de impartir las clases de apoyo en el IES Profesor Juan Bautista durante este curso. Podemos conocer de primera mano, gracias a sus palabras, cómo se han llevado a cabo y la situación especial en la que se ha trabajado por motivos del Covid.

El maestro tiene que acudir a las clases de cada uno de los alumnos en diferentes asignaturas, principalmente en Lengua y Matemáticas, donde suelen tener más dificultades. Hace un año, sin embargo, no tenía que acudir a cada una de las clases sino que podían crear grupos y acogerlos en el aula de Raimundo para poder impartir sus clases de refuerzo y apoyo educativo. Este año, respetando las normas impuestas por el centro y por Delegación de Educación, ha tenido que visitar uno a uno a los alumnos para respetar los grupos burbujas en los que estaban organizadas las clases. Aunque este año, de manera extraordinaria, se ha realizado de esta forma, el profesor dio a conocer todas las desventajas que esta propuesta de trabajo ofrecía frente a la anterior, como son la incapacidad de trabajar de forma extensa con cada alumno y la molestia que suponía en cada aula con otros 30 alumnos más dando clase. A veces, las medidas propuestas deben examinarse y comprobar si son beneficiosas o no.


Por otro lado, el número de alumnos que necesita ayuda es excesivo para un solo profesor PT ( hecho generalizado en el sistema educativo andaluz). De manera aproximada en este centro hay alrededor de 20 alumnos (dos por aula) con adaptación significativa. Según nos informó, debería haber más personal, más material específico para trabajar con ellos y un mayor número de horas para su atención, duplicarlas si fuera posible, ya que el tiempo que están es mínimo y el nivel de los alumnos es muy bajo. Todas estas medidas—espacio, tiempos, número de profesores-- cubrirían de sobra las necesidades de este alumnado.

Finalmente, el profesor encargado de realizar estas clases dio a entender que deberían sacar a algunos alumnos fuera de las clases y otros mantenerse dentro: no se puede generalizar las mismas medidas para todos.

                                                                                           Jaime Sanz  y Carlos García

Maria Teresa ha sido la profesora auxiliar de alumnos con dificultades para el aprendizaje y nos habla de su labor durante este curso. Según sus palabras, es gratificante pero a la vez muy laborioso trabajar con estos niños, y más aún en un año Covid por la imposibilidad de estar tan cerca de alumno como antes. En cuanto a su interés por el trabajo, a ella le gusta mucho porque es muy agradable ayudar a estos niños y ver cómo van mejorando progresivamente. Las dificultades son menores si ellos están predispuestos a trabajar; pero si se niegan, eso dificulta mucho su función. Ella opina que hay muchos niños con dificultades, pero que todavía son más los que aún están sin diagnosticar. Además de todo eso, nos ha contado que los alumnos la tratan muy bien, pero hay días en los que le ponen las cosas muy complicadas.

LA DISCIPLINA EN EL CENTRO

El centro ha creado un Plan de Convivencia 2020-21 donde se establecen las normas para mejorar la convivencia y disciplina entre los alumnos.

La disciplina del centro en estos últimos años ha mejorado gracias a estas normas, con menos alumnos problemáticos que redunda en un menor número de suspensos, con una nota media aproximada de 6-7. Para que esto haya ocurrido se han llevado a cabo sanciones que van desde dejarlos sin recreo hasta expulsarlos del centro entre 15 ó 20 días. Algunos casos de expulsión directa, considerados graves o muy graves, son por romper sillas, ventanas o por amenazar al profesor.

Con la llegada del Covid, el uso de las mascarillas, el espacio reducido de clases, el calor o el exceso de frío... supusieron un mayor nerviosismo, por lo que el número de sanciones se elevó en el segundo trimestre, con 163 partes entre 69 alumnos y sólo 28 con sanciones, es decir el 12% del alumnado.

El Covid no solo perjudicó a los alumnos, sino también a los profesores, teniendo que adaptarse a las nuevas tecnologías como el Classroom, el Zoom, el Gmail… para poder instruir a los alumnos desde sus casas durante el confinamiento. Y es más, estas aplicaciones se han mantenido a día de hoy en el centro como medios de aprendizaje.

Por otro lado, y para favorecer la convivencia, las clases se organizan de forma equilibrada, se intenta colocar el mismo número de alumnos suspendidos, aprobados y problemáticos en cada clase de cada curso.

Según Myriam Artigas, gracias a las medidas del centro, la disciplina ha mejorado entre los alumnos y, aunque por la llegada del Covid tuvieron que proponer medidas más estrictas, las han llevado bastante bien.

                                                               Iván Drozhzhin y Nicolás González Muñoz


MEJORAS EN LAS INFRAESTRUCTURAS DEL CENTRO

No son pocas las mejoras que se han hecho en las infraestructuras del centro a lo largo de este curso, pero aún hay muchas propuestas por realizar durante este verano y en los próximos años.

A lo largo de este curso se han colocado toldos en la parte de las gradas para que el alumnado tenga sombra en los recreos y merenderos debajo de ellos; para los terceros se ha limpiado la zona de los pinos donde se sitúan en los recreos y se ha puesto césped artificial; se han cambiado las ventanas en todas las aulas, a falta el aula de tecnología. Además, y gracias al AMPA, tenemos ventiladores en todas las aulas desde el curso pasado, y este año se han puesto filtros de aire para prevenir los contagios Covid..

La biblioteca del centro también ha crecido, pues se han comprado más de 400 libros nuevos. Ya la biblioteca tiene más de 8000 ejemplares.


También se han hecho cambios provisionales (ocasionados por la situación Covid) como cambio de los recreos, cambio de timbre, señalización de los pasillos con flechas, utilización de aulas específicas como aulas normales: aula de tecnología, departamento de ciencias, laboratorio… Y un constante mantenimiento de las limpiadoras en todas las instalaciones del centro y en horario de mañana y tarde.



En verano seguimos mejorando nuestro centro

Y las tareas de mejora continúan en verano: se van a quitar los radiadores antiguos para poder instalar un sistema de calefacción nuevo; se van a poner ventanas nuevas en aulas como la de tecnología y se van a cambiar las de las escaleras, ya que son muy antiguas; y además, se quieren instalar más toldos y merenderos en la zona del aula de plástica.

                                                                        Gema Fernández y Ana Santos

Mejoras virtuales

Acerca del Ipassen, a lo largo del curso se ha trabajado mucho, impulsado por el equipo directivo, en la utilización del Séneca por parte del profesorado e Ipassen por parte de las familias, de manera que las comunicaciones se hicieran de forma virtual; aunque todavía hay campos que seguir perfeccionando. Es un hecho que esta manera de comunicación es mucho más práctica ya que es inmediata y facilita una comunicación diaria sobre el trabajo del aprendiz.

Este año, a diferencia de otros, ha sido diferente; la pandemia nos ha impedido realizar reuniones presenciales y esto ha favorecido que hagamos otras cosas para podernos comunicar sin tener que recurrir a la presencialidad. El Ipassen y Séneca han sido los canales más utilizados.

                                                        Andrea Dascalu y Librada Borreguero


Actividades extraescolares curso Covid 20-21

El profesor de matemáticas Antonio Rodriguez es, además, el coordinador de las actividades complementarias y extraescolares del centro, y nos ha informado de las circunstancias tan particulares que se han dado este año.

Según sus palabras, asegura que por la situación Covid no se han podido realizar excursiones, visitas guiadas, viajes fin de curso, actividades teatrales…Pero, en cambio, sí que ha sido posible la realización de actividades complementarias; entre las más destacadas se pueden resaltar una charla por videoconferencia sobre el uso del alcohol en los jóvenes y las medidas de prevención frente al alcoholismo, además de un concurso de fotografía matemática, un torneo de ajedrez y dos concursos literarios (uno de poesía y uno de narrativa).

Finalmente, Antonio ha dado una gran noticia, y es que, a pesar de no poderse realizar el viaje fin de curso, sí se va a poder realizar la graduación aquí en este centro.

                                                                 Sara López, Ángela Benítez y Salvador Bonilla


EL FUTURO DEL JUANBA

¿Se aplicará en el próximo curso 2021/22 la nueva ley de educación?

El Gobierno estudia aprobar la nueva ley de reforma educativa denominada LOMLOE, Ley Orgánica 3/2020 del 29 de diciembre

Según el profesor Manuel Borreguero, el objetivo de esta nueva ley de educación, que se desarrollará en el próximo curso 2021/22, es el cambio de todos los temas de enseñanza hacia el alumnado, procurando que se deje de lado lo memorístico y se dé más prioridad a los aprendizajes prácticos y necesarios para la vida. Además, debido a esta nueva ley, la manera de evaluar al alumno será totalmente diferente a la que conocemos hoy en día.

Una de las ventajas considerables de esta ley llamada LOMLOE es el alivio que le produce al alumno, ya que en los últimos cursos se estudiaba de memoria, y a partir del próximo año los conocimientos se evaluarán por el trabajo diario. Esto lleva consigo una consecuencia, y es que se evaluará con más detalle el trabajo diario en clase y las tareas de casa.

La ley contempla otros muchos aspectos de índole de organización de los centros, como la forma de trabajar del profesorado y del centro escolar, que afectan a los alumnos, al educador y a la participación de las familias.

Por último, se supone que la participación del aprendiz, familias y los consejos escolares tendrán más poder de decisión en el funcionamiento del centro.

Andrea Dascalu y Librada Borreguero

Bachillerato y Ciclo Medio de Alimentación 

Según José Carlos Campillo, director del centro, en un futuro las instalaciones se van a ampliar para que puedan venir más alumnos a estudiar y , sobre todo, para poder ofertar el Bachillerato. Además, el centro apuesta por la Formación Profesional Básica y de Ciclo Medio relacionado con la industria alimentaria. Todo esto necesita de nuevas instalaciones y mejoras en las que ya existen.

Otro proyecto que tiene pensado realizar el centro en un futuro es la climatización, es decir, poner más aires acondicionados y calefacciones en todas las clases para que los alumnos se sientan cómodos, ya que ha habido muchas quejas sobre este tema.

Por otra parte, también está pendiente para este verano terminar con la instalación del cerramiento de aluminio de las ventanas para permitir la entrada de la luz solar natural, ofrecer protección frente a las temperaturas exteriores (frío o calor) y aislar a los alumnos del ruido ( hecho que dificulta la concentración y el estudio). Todos estos proyectos están pensados para que a la vuelta del año escolar estén listos.

Sobre las relaciones del centro con la localidad, el instituto mantiene contacto con el Ayuntamiento del pueblo, ya que, aunque no tiene por qué atender a los institutos, nos ayuda en lo que puede, como por ejemplo: cediéndonos las pistas deportivas, convirtiendo un almacén en una clase de Formación Profesional y facilitando la apertura a una segunda puerta, es decir, la puerta que da al cementerio. 

También mantienen relaciones con asociaciones culturales como Amigos del Viso  y Fuente del Sol para cuestiones culturales de ámbito local; además con AVAIN, en relación a la integración de los disminuidos psíquicos; con el Ayuntamiento y la Guardia Civil  de Mairena del Alcor, y con entidades privadas para que el alumnado de segundo de Formación Profesional pueda realizar sus prácticas.

Lucía Jiménez y Alba Roldán



sábado, 29 de mayo de 2021

I CERTAMEN DE RELATO HISTÓRICO


Ya tenemos los ganadores del I Certamen de Relato Histórico del IES Profesor Juan Bautista: Rubén Izquierdo Sánchez (2ºE), Martina Calabuig Franco (2ºA) y María Trigueros Benítez (4ºA). Gracias a todos los que han participado y muy especialmente a los premiados. Esperamos que disfrutéis de estas historias.




 Berthold, el Lince Bávaro

Advierto previamente a todo aquel que corra con la fortuna o infortunio de hallarse en situación de irremediable curiosidad ante el encuentro de estas desdichadas páginas que, me temo que será víctima de la realidad sobre la que se encuentra leyendo estas viles memorias de guerra en absoluto estólidas que probablemente hicieron alcanzar mi visión acerca la guerra a un público que anhelo sea joven y digno de escuchar y progresar. Pero, pese a verse absorbido por mi delicada filis, preciso de alarmar que esto no es un simple artículo que puedas y leer sin consecuencias, esto, en el mejor de los casos te hará reflexionar levemente ante ciertos aspectos que, aseguro son verídicos… Dicho todo, procedamos a su detenida y atenta lectura.

Aún recuerdo la letífica euforia que me rodeaba aquel mediodía de junio, en el que fui notificado de la que esperaba que fuera mi “gran aventura”, “el paso definitivo hacia la hombría” o la “confirmación de la gloria” (que, no fue en absoluto nada de eso, si no más bien, un trauma perpetuo o la gran desventura humana). Al instante de ser informado por mi hermano menor, que llegó orgulloso y exhausto a implorar que yo participaría en la guerra que se estaba llevando a cabo actualmente, la “gran limpieza ante la herejía luterana”. Recuerdo badajear y fanfarronear a montones las semanas siguientes; presumía de ser “divinamente elegido para contrarrestar a los paganos” y no falte mi estolidez acerca de “ser un combatiente único”. Pero primero, contextualicemos:

Me llamo Berthold van der Linde y soy íncola de Múnich, en la santa Baviera. Me es oportuno nombrar que tenía 19 años en el transcurso de los acontecimientos y también soy un bienquisto hidalgo. Mi padre habitaba en Frisia, pero debido a las continuas guerras contra los hispánicos, acabó inmigrando a Múnich a la corta edad de 23 años. Mi madre, acostumbrada a ser hija de marqueses, habitantes de la ya nombrada ciudad, se casó con Padre a los 16 años, en la ya considerada edad núbil. Lastimosamente, ella pereció de tifus a mis tempranos 13 años. Ambos criaron 6 hijos, siendo yo el segundo más mayor. Nos encontramos así en 1634, Baviera, en plena Guerra de los 30 años, siendo de los escasos estados alemanes que apoyan al bando católico del majestuoso emperador Felipe II y el santo Maximiliano I, duque de Baviera, que antaño creía que eran los grandes libertadores del catolicismo. Y ahora, sin mayor dilación, continuemos.

Las semanas siguientes a la notificación transcurrieron apaciguadas, y adversamente efímeras. Sentía un frenesí inefable y enormemente jingoísta. Asomaba un cálido y parcialmente tranquilo agosto cuando me incorporé al cuerpo con montones de reclutas que compartían un sentimiento similar al mío, alguno mezclado con venganza, con ira colosal, con frustración… Algunos de los soldados combatió anteriormente en otras ocasiones, pero ninguno podíamos predecir lo que estaba por llegar… Nunca pude imaginar que cupiera la posibilidad de establecer complicidad o amistad en nuestra situación, pero realmente, y como podría no aparentar, los lazos más robustos acostumbran a establecerse aquí debido a, en mi criterio, la compilación de situaciones horribles y traumáticas sucedidas en este periodo de lucha y crecimiento. La mayoría entra siendo un crío nefelibato y remata deprimido, demente o en el mejor de los casos, no escapa con vida de la ocasión. Pasamos tortuosas semanas entrenando y aprendiendo en la labor de la guerra, pero también dio lugar a conocernos entre nosotros, “de hombre a hombre”, creyéndonos valerosos libertadores divinos y parecidos, realmente éramos ciegos y egocéntricos. Entablé amistad especialmente con Friedrich Strauss, un mosquetero proveniente de Linz, y Konrad Münster, un soñador morigerado que compartió conmigo sus metas y me mostró la faceta del conocimiento y los deseados objetivos.

 


Entonces, nos encontrábamos en nuestro campamento de avanzadilla en el que abundaba la dromomanía, en el arrebol del 5 de septiembre, comenzó nuestro “rito de iniciación”. Los suecos y demás alimaña luterana pusieron pie en suelo bávaro, tratando fallidamente de asediar Nördlingen. Al poco tiempo y tras, para muchos, una reflexiva travesía, llegamos al frente, apoyados por los españoles en la lucha por echarles de nuestra tierra, que entonces considerábamos sagrada. Recuerdo trazar anteriormente un plan unos días antes con unos pocos de soldados, un detalladísimo plan para acabar con el líder de las fuerzas enemigas lo antes posible y tumbar la moral de estos. Sin embargo, al ser recibidos en el campo de batalla rodeados de una atmósfera caótica, turbulenta, nefasta y otras muchas circunstancias, todo parecía esfumarse en principio. Luchamos con fiereza, dando uso a mi alabarda de la mejor manera, acabando así con 22 enemigos, 19 suecos, 2 alemanes y un único francés. Después de pasar luchando multitud de tiempo continuo, nos vimos victoriosos ante la paupérrima retirada enemiga. Pero ese sentimiento de grandiosidad sólo se perpetuó 1 minuto. Tras pasar ese éxtasis, la gloria prometida fue sustituida por fatiga. Alzar la mirada y apreciar la auténtica pesadilla, la auténtica guerra. A lo largo del claro se extendían cadáveres bañados en sangre o anomalías que estaban cerca de serlo y agonizaban por ello. Avancé entonces, entre las banderas de los bandos desprendidas en el barro con manchas de sangre entre los cuerpos. Observándolos me quedé atónito y fue brotando mi sentimiento actual, sentimiento que ya expresé al principio. Al observar el campo de batalla con detenimiento logré divisar al pobre Konrad, tumbado ante un sombrío y solitario árbol, completamente occiso y embriagado de yacturas severas, y ya letales. En ese dichoso instante, llorando a mi flébil amigo, se encendió la llama de la reflexión, de la duda, de la profundidad… Él tenía metas y sueños reales, a diferencia de la mayoría de soldados que allí luchamos, que simplemente éramos unos ilusos rodeados de ignorancia y badajearía. Entonces comprendí, o creí comprender, nuestro colosal penseque. Llegué a las sabias conclusiones, realidades de muchos, “lo único que nos hace iguales a todos en la guerra es la muerte” “en la guerra, tus ideales y principios se pierden por el camino”. Los siguientes momentos fueron, quizá desperdiciados, en llorar, vomitar, colapsar mentalmente y cantidad de desdichas más. Caos. Pero mi eterna tortura se prolongó aún más…

Resultó que, contra todo pronóstico previsto, mi plan ideado fue un éxito, los soldados a los que encargué dicha tarea cumplieron el objetivo de eliminar prematuramente al líder de los suecos. Esta hazaña serendipia hizo mi estancia en el mismísimo infierno aún más prolongada, pues la información de la estrategia exitosa llegó a oídos de los altos mandos militares y se produjo un repentino ascenso que, si bien debería de parecer beneficiarme, me amargó aún más. Pese a que me dio tiempo a reflexionar profundamente, no era equivalente a tener que repetir de nuevo las estancias en las tinieblas. Por esto, se me comenzó a llamar como “el Lince”, no debido a una vista espectacular y sin precedentes, sino en el detalle y destreza que, frustrantemente tengo en mi posesión, que me permitieron idear planes maestros y ofensivas grandiosas. También esto me permitió escribir estas cortas memorias, que ya corregidas e implementadas ahora, están entre tus dedos y a tu merced, pero ni con 2 años adicionales de cruel servicio se pudo remontar en su totalidad la guerra, que se situó como una derrota católica años después.

Estas son mis experiencias y testimonio sobre la realidad de la guerra, en la que no hay reconocimiento, gloria o recompensa equivalente a todo lo que se vive y presencia en ella, escrito en este humilde manifiesto. Por lo que, una vez leído, imploro que se medite y piense acerca de todo lo narrado. Mis más solemnes disculpas por ocupar sus pensamientos.

    Rubén Izquierdo Sánchez, 2° E






AKILA

Akila se sentaba cada día en el puerto de Alejandría a observar la llegada de los grandes barcos del Mediterráneo al gran embarcadero de la ciudad. Le encantaba ver descargar las mercancías que venían de tierras lejanas: sedas de China de múltiples colores y bordados vistosos, bronce de la Península Ibérica que brillaba bajo el sol cuando abrían las grandes cajas de madera… Pero lo que más le gustaba a Akila era ver cómo descargaban los libros de los barcos. Todos los libros que llegaban al puerto de la ciudad eran descargados cuidadosamente para hacerles una réplica y que formaran parte de la Gran Biblioteca de Alejandría.

La Gran Biblioteca era el lugar favorito de Akila y al que nunca podría entrar. Veía desde fuera cómo los sabios griegos discurrían con sus papiros bajo el brazo cruzando las grandes escaleras de mármol bajo la mirada fría de las diosas egipcias. Pero aquel sitio no estaba permitido para ella, era simplemente una niña egipcia hija de un pescador, y solo entraban allí los griegos y los judíos.

Akila soñaba con tener la oportunidad algún día de hablar con Cleopatra, la faraona de Egipto, una mujer que luchaba contra el ataque romano y la única de todos los gobernantes griegos que hablaba el idioma del pueblo, el egipcio. A veces había fantaseado con entrar en su palacio y pedirle que algún sabio le enseñara a ella y le guiara en el camino de la medicina.

Ansiaba entrar en la biblioteca y leer los grandes escritos de su admirado Galeno, el ilustre médico que escribió pergaminos enteros sobre el gran saber de curar a las personas y la anatomía humana. Porque esa era su meta, curar a su padre de su enfermedad.

El día que cumplía trece años sucedió algo que jamás hubiera imaginado, pero no fue hablar con Cleopatra. Aquel día, le habían ordenado a su padre que formara parte de los trabajadores que descargarían el barco que llegaba de Atenas cargado de papiros y libros.

Su padre sabía del gran interés de Akila y quería que su hija llegara más lejos que él y que no fuera para siempre una simple egipcia de los arrabales; así que tuvo la valentía de robar uno de aquellos papiros. Por la noche, él la esperaba sentado en los escalones de su casa.

Feliz cumpleaños hija, no he podido comprarte nada, pero he conseguido esto para ti.

Los ojos de Akila se abrieron como platos cuando vio a su padre sacar de detrás de un par de pergaminos enrollados. Akila los cogió rápidamente y, al ver que eran unos papiros de Galeno, le dio un abrazo a su padre y le dijo lo mucho que lo quería.

Estaba muy entusiasmada, y desde el momento en que los leyó, su única obsesión era planear cómo entrar en la Gran biblioteca de Alejandría, y poder llegar a leer el resto de los escritos de su admirado Galeno.

Pasaron tres meses, y Akila tenía el plan compuesto y perfectamente diseñado. Lo haría en el cambio de guardias que ella ya había estudiado. Y una noche, la del 9 de abril del año 48 a.C., se escapó de su casa un poco antes de las doce. Salió de su puerta y vio que era una noche de luna llena, brillante, y que no le hacía falta ningún tipo de iluminación. Los despistados guardias hicieron el cambio y ella veloz y ágil se coló entre dos columnas y consiguió entrar cuidadosamente.

Ante sus ojos podía ver la grandiosidad de aquel edificio, la luz de la luna reflejaba el mármol del interior de la biblioteca y resplandecía de manera que Akila se quedó asombrada. Las magestuosas estanterías estaban llenas de papiros y manuscritos, todo era más y más sabiduría ante sus ojos. Recorrió los pasillos buscando los libros de Galeno, rebuscando entre las estanterías los encontró, cogió los que más le interesaban y al salir escuchó unas voces que procedían de fuera. Por las ventanas de la biblioteca entraba humo y un calor sofocante invadía el edificio. Akila consiguió escapar como tenía planeado y desde fuera pudo ver que las llamas devastaban la Gran Biblioteca.

Sabía que todo lo que había en su interior se quemaría, siglos de conocimiento perdidos para siempre, pero ella había podido rescatar los papiros de Galeno. Se los llevó corriendo a su casa para que toda la gente que había alrededor de las llamas no la viese. Al cabo de los días se enteró de que el incendio había sido provocado por Julio Cesar, ya que él había prendido fuego a una flota de barcos y se había expandido hasta la biblioteca.

Con el tiempo consiguió descifrar, entender y leer aquellos papeles. Con aquella información averiguó la cura para la enfermedad de su padre, y haciendo sus experimentos en casa lo pudo curar y salvar.

Pasaron los años y un día cumplió el último de sus sueños, entrar en el palacio de la faraona. Allí le entregó a Cleopatra los papiros para que ese saber no se perdiera. Ella, a cambio, la hizo asistenta y su médica personal. Akila se convirtió en una gran científica. Y lo que empezó siendo el sueño de una simple niña egipcia, rebosante de interés, se convirtió en un ejemplo a seguir para toda la ciudad.

Martina Calabuig Franco, 2ºA



14 mayo 1933


Y con mi último respiro, que tal vez ni eso se podía considerar por el gas en mis pulmones, me despido de la vida, para descender al infierno donde viviría condenado toda la eternidad.

Tal vez os preguntéis qué pasó para llegar a esta situación, o tal vez simplemente ignorarán mi historia y la consideraréis como una más. En el caso de que la curiosidad te carcoma, siempre serás bienvenido a continuar.

Todo se remonta al día 1 de abril de 1933, digamos que en ese momento se prendió la llama que lo comenzó todo; para poneros un poco en contexto de mi situación en ese momento, os hablaré del entorno que me rodeaba, aunque esto solo se reducía a hombres con esvásticas; vivía en una casa bastante espaciosa y llena de lujos. Para un blanco de metro ochenta, ojos claros, pelo rubio y físico bastante balanceado era obvio que no viviría en la pobreza. Desde bastante joven mis padres me inculcaron sus ideales y aunque yo tuviera mis propias opiniones simplemente me callaba y asentía, no quería imponerme ante ellos y que me vieran como un ‘comunista’. Pero la llegada al poder de Hitler fue la gota que derramó el vaso; después de cierto tiempo bajo su poder, me llevaron en contra de mi voluntad como uno de sus soldados para combatir en la conquista de territorios; aunque gracias al dinero y poder de mi familia solo estaría como soldado de vigilancia en uno de los llamados campos de concentración.

Mis días allí no eran cosa de otro mundo: ver niños llorar, hombres retorciéndose y disparos de fusiles ya se había convertido en algo común de mi día a día. Pero ese 1 de abril, ese día, dieron un anuncio que sabía que en algún momento iba a llegar “todos los judíos encontrados y reportados serán llevados, en contra o a favor de su voluntad, a un campo de concentración determinado.”

Tras ese día las personas agonizando se multiplicaron, dando dolores de cabeza; mi mente solo hacía preguntas, ¿los mataban por su religión?, ¿tal vez también era por su apariencia?, ¿son realmente peligrosos?. Divagaba entre los posibles propósitos que tendrían para acabar con ellos. Puede que la religión que practiquen sea peligrosa, me planteé, así que, para asegurarme de esto, comencé a investigar minuciosamente qué propósitos tenía tal religión y por qué querían extinguirla.

Meses, meses pasé tratando de descifrar qué hacía que los odiaran tanto, y toda mi búsqueda no llegaba a nada, no había un motivo, una razón, tan solo había un odio, un odio a lo diferente; y aun así me callaba, asentía y cerraba mi boca. Tras mi investigación podía afirmar que los judíos no merecían aquello, su religión me parecía interesante, por ello la estudiaba y trataba de recopilar la información en mi cabeza; obviamente, la información no la pude obtener legalmente así que hacía trueques por grandes cantidades de dinero, recibiendo libros a cambio.

                     

De alguna manera, esta religión me consumió, me hechizó con sus libros e historias, dejándome con ganas de leer más, saber más. De alguna manera me reconfortó saber que había alguien ahí, que no estaba solo en las penumbras de este mundo, que no era el único que no podía hacer nada mientras veía esta injusticia pasar. Y entonces lo supe, esa religión que era de ellos, se había convertido también en la mía.

El tiempo pasaba y el miedo que me consumía cada día aumentaba, ¿y si me descubren, me pasará lo mismo que a ellos? Pronto supe la respuesta.

El 14 de mayo me encontraba vigilando la salida del lugar, como normalmente hacía; mi compañero, Stefan, comenzó a hablarme sobre el sistema político; yo, como siempre, asentía y callaba. Pero ese día, por algún motivo, se acercó a mí más de lo normal; dándome un par de palmadas en la espalda, tan corpulento era él y tan flacucho era yo que esos golpes me hicieron tropezar y dejar caer el colgante que guardaba en el bolsillo derecho de mi chaqueta. Stefan se sorprendió por el desprendimiento del objeto, pero cuando alargó el brazo para recogerlo, quedó paralizado; cualquier soldado reconocería esa forma geométrica en cualquier lado, esos triángulos entrecruzados formando la llamada estrella de David. Lo obtuve cuando reconocí que era parte de aquella religión y debo decir que no me arrepiento; no me arrepiento de encontrar un consuelo para mis noches en vela, para mis lamentos incesables, para mis miedos más detestables.

Stefan no iba a callarse, era de esperar, así que tan solo me agarró y arrastró hacia uno de los generales contándole todo, sin compasión, sin pena, sin remordimiento alguno. El general me miró, juzgándome con esos profundos ojos y pidiendo que me dieran una paliza para luego llevarme a uno de los cuartos más temidos del lugar, la cámara de gas.

Y así, con dos costillas rotas, un labio partido y los pómulos morados; me ingresaron en ese frío y oscuro lugar del cual no saldría con vida.

Mi nombre es Maximilian Kirsch; y aun así, me callé y asentí.

María Trigueros Benítez, 4ºA