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miércoles, 12 de febrero de 2014

¿Qué pasaría si...

 

Y si  mañana al despertar descubriera que yo no soy yo, que me he transformado en un objeto, en un animal, en una nube...o que me he hecho invisible a los ojos del mundo. ¿Cómo me sentiría? ¿Cómo vería mi cuerpo delante de un espejo? ¿Cómo me comunicaría con el resto de la humanidad?  Piénsalo por un momento y demuestra con palabras todas esas impresiones que tendrías en una situación semejante.

Aquí os dejamos una primera muestra de esta actividad, realizada por alumnas del grupo de Diversificación de 3º.

 
¿Qué pasaría si un día al despertar fueras invisible?
Una mañana de invierno, me desperté de madrugada. No podía dormir, debido a un fuerte dolor en el pecho. Eran las 6 de la mañana y decidí dar una vuelta por la calle. Me extrañé al darme cuenta de que mi madre no se despertara con los ruidos que hice al salir de mi casa.
Pasada una hora volví a casa y todos seguían dormidos. Yo me quedé abajo para no despertarlos. Se despertó mi madre, yo estaba en el sofá y ella ni me vio. Me acerqué a ella pero, al parecer, no me veía. Le hablé preocupada, pero no me escuchaba. Yo alarmada empecé a dar gritos de angustia pero nadie me oía. Era invisible. Mi madre le preguntó a mi hermana si sabía a dónde había dormido yo esta noche. Ella le respondió que había dormido en la habitación, pero allí no había nadie.
Yo Salí de mi casa y le hablaba a la gente pero nadie me escuchaba. fui a la casa de una amiga pero ella tampoco me escuchaba, ni me veía. Como era sábado, cuando llegó la hora de salir, fui a donde estaban mis amigas. Ellas preguntaron por mí y ninguna sabía nada. Llamaron a mi madre para preguntarle qué me ocurría y mi madre les respondió que creía que estaba con ellas. Empezaron a buscarme. Yo estaba angustiada porque no sabía cómo explicarles que estaba allí con ellas. Pero ellas no me veían, ni me oían. De repente, noté algo en la espalda. Era mi madre. Me estaba despertando para ir al instituto. Todo había sido un sueño.
Autora: Ana Moreno Guerrero. 

 
LA NIÑA-PÁJARO

Érase una vez una niña que siempre soñaba con ser un pájaro.
Una noche, antes de acostarse, entró un pájaro en su habitación y ella lo cogió y lo puso al lado de su cama y se acostó.

A la mañana siguiente, se levantó y se encontró con un cuerpo raro, se miró y se miró en el espejo. Tenía cuerpo de pájaro: le habían salido unas patas finas y largas y unos brazos grandes, que no eran brazos, eran alas. Miró hacia un lado y había un cuerpo pequeño como de un pájaro. Lo cogió y lo miró y y se dio de cuenta que era su cuerpo.


Ella estaba allí sola. No sabía qué hacer, así que cogió al pequeño cuerpo y lo guardó en una cajita. Y ella abrió la ventana y se echó a volar. Cuando llegó a su casa, ya era de noche y cogió de nuevo el pequeño cuerpo y se acostó.

A la mañana siguiente, ya había vuelto a la normalidad.
AUTORA: María Dolores Reina Guerrero. 3º diversificación.

 
UNA IMAGINACIÓN MÍA
Era un día como otro cualquiera en el cual mientras dormía soñé qué pasaría si el mundo fuera al revés y cada persona pudiera elegir el súper-poder con el que siempre había soñado.
Cuando me levanté de la cama , ví que el techo ahora era el suelo y el suelo ahora era el techo. Me restregué los ojos pensando que aún estaba soñando: pero no, lo que soñé se estaba haciendo realidad.
Salí corriendo en busca de mi madre. De repente, me di cuenta de que escuchaba dos voces: una era la de siempre, pero, en cambio, estaba escuchando otra en mi interior que resultó que era la voz que me decía lo que estaba pensando.
Al llegar a clase, cada uno de mis compañero también tenía un súper-poder, cada cual el que siempre había soñado. Pasado un tiempo en esta situación, ya estábamos hartos y queríamos volver atrás. Pero justamente ahí me di cuenta de que la vida en realidad no es como es, sino como cada cual se la imagina. Y todo lo ocurrido anteriormente había sido una imaginación mía.
Autora: Arabia Suárez Carmona. 3º Diversificación.
 

martes, 4 de febrero de 2014

Descripción subjetiva

      La piscina del polideportivo es preciosa. A la entrada, nos encontramos con un bar que llena de olores fantásticos el porche. Después, continuando hacia delante, vemos pequeñas escaleras ligeras con vallas que aportan seguridad. Al continuar avanzando, pisamos un verde césped, que, con solo mirarlo, nos llenamos de armonía. Rodeados por altos árboles se encuentran los merenderos de madera clara y suave. Seguidamente nos encontramos con una piscina para los niños más pequeños, allí jugaba yo cuando era tan solo un bebé. Recuerdo que esa piscina me daba paz y siempre le pedía a mi madre que me levara allí. Continuando hacia el frente seguimos pisando césped y nos encontramos con unos árboles robustos y altos donde ponía mi merienda.
       Giramos a la derecha y nos damos de bruces con una vallas donde solía jugar con mi hermano y mis primos. Das dos pasos más al frente, y ahí está, la preciosa piscina grande, donde aprendí a nadar con tan solo cinco años, donde aprendí lo que era esfuerzo, aún me da cada día que voy, el recuerdo de mis clases y del frío al salirme del agua. Me encanta ir allí porque es fantástico pisar su entorno. Para otros será una simple piscina, pero para mí es un hogar, una satisfacción muy grande sentir el calor de su sol, de su bienestar natural.
     Toda la piscina está rodeada por unos verdes arbustos con amplias hojas y bonitas flores, tan bonitas que te dan ganas de mirarlas una y otra vez.
     Ojalá esa piscina esté abierta muchísimos años para que mis descendientes puedan saber lo que es estar en paz y armonía, tomando el sol y mirando su verde y bien regada vegetación. Yo iré a la piscina del polideportivo de mi pueblo el resto de mis días.

Celia Blanco Moreno 1ºB.

sábado, 1 de febrero de 2014

Descripción subjetiva


Descripción subjetiva del colegio Santa Ana, por Pilar Granados Limones, 1º A.

El colegio Santa Ana fue donde mi madre me apuntó cuando solo tenía tres años. En ese colegio he estado nueve años, en esos años me lo he pasado genial, aun recuerdo los momentos con mis amigas en el patio. Nuestras risas invadían todo el espacio. El recrio estaba compuesto por dos partes el patio de los niños grandes y el de los pequeños. el de los grandes estaba cuadriculado por morales, lilas, y naranjos, aunque actualmente solo hay naranjos. Estaba rodeado por vallas donde yo solía subirme para oír cómo el aire arrastraba las hojas con dulzura y tranquilidad. El patio de los niños pequeños estaba rodeado por vallas de color verde. Estas vallas transmitía la sensación de paz. El ruido de los niños nos alegraba el día porque sabíamos que estaban contentos. El colegio también estaba compuesto por dos centros. El más grande consta de ocho clase y de dos pasillos por donde solíamos correr par percibir el olor a tinta, papeles, y muchos objetos, además se podía oír maravillosamente las voces de los profesores. El centro más pequeño estaba situado en el patio más pequeño. Este consta de ocho clases por las cuales ya ya he estado. En esas clases se podía oler las tizas y sentir el cariño que los profesores le tienen a los pequeños.