jueves, 12 de enero de 2017

FÁBULAS

 EL MAR NO TIENE FIN


Un día, mientras nadaba un delfín,
Resultado de imagen de delfín en el marse dio cuenta de que el mar no tenía fin.
Nadaba y nadaba hacia adelante
y en el camino se encontró con un bogavante.
-¿Sabes dónde llega este mar tan inmenso?-
preguntó el delfín.
-No lo sé- respondió el bogavante feliz-
 yo he nadado y nadado
y al final nunca jamás he llegado.

El delfín siguió nadando con el bogavante 
 hasta que se encontraron con un navegante.
-¿Hasta dónde llega el mar?-preguntó el delfín
-El mar es infinito--respondió el navegante-- no tiene fin.

Ellos se quedaron tranquilos
Y desde ese día nadarían y nadarían
Sin preguntarse hasta dónde llegarían.


Borja Cava Rosado (1º B)

La vaca humilde y el ratón mentiroso

Una tarde soleada, en un prado, se encontraba una vaca que ganaba poca comida para lo que trabajaba.
Resultado de imagen de vaca con ratónUn día, la vaca, mientras iba  para su casa, se encontró un ratón que le pidió un poco de comida para alimentar a su familia. La vaca, humilde y compungida, cedió y le dio un poco, y este se fue dándole las gracias. El ratón, astuto, como no tenía familia se lo comió él solo y aprovechó la bondad de la vaca para sacarle más y más alimentos; así estuvo muchos días llorando y llorando para conseguirlo.
La vaca, que se sentía ya su amiga, decidió ir a visitarlo a su casa y, de camino, llevarle algo de comida, pero el ratón no estaba. Tras mirar por la ventana y preguntar a los vecinos se dio cuenta de que el astuto ratón vivía solo. Los vecinos se rieron de la vaca al ver que había sido engañada y esta se marchó muy triste para su cuadra. Ese mismo día, el ratón volvió a pedirle comida, pero la vaca, indignada y abochornada por el engaño, lo pisó y lo mató.

La mentira tiene las patas muy cortas

David Tejada (1º B)

           LA HORMIGUITA PRESUMIDA

Resultado de imagen de hormiga presumidaHabía una vez una hormiguita muy presumida en el bosque de Los Alcornocales. Iba paseando cuando, de repente, la interrumpió en su paso una pequeña grieta y esperó para ver si pasaba por allí otro animal que la pudiera ayudar. Al cabo de un rato pasó por allí un cerdo que le dijo:
        ¿A qué estás esperando?
        A que alguien me ayude a cruzar esta gran grieta.
        Pues móntate en mi lomo, que yo te ayudaré.
        No, tú estás muy sucio.
Al pasar un buen rato, como vio que no pasaba nadie, acudió a aquel mismo cerdo, pero él, triste por lo que le había dicho anteriormente, no le quiso ayudar.

Cuando necesites que alguien te eche una mano, no mires lo superficial sino la buena intención del que te quiere ayudar.

Jesús Solís (1º B)
                                  

                      La gallina diferente                    


Resultado de imagen de la gallina de coloresÉrase una vez, en un viejo corral de un hombre llamado José, una gallina que no era nada común, su forma y sus colores eran diferentes a los de las demás gallinas.

Todas las gallinas se burlaban de Josefina por el simple hecho de ser distinta. Un día, Josefina se hartó y se marchó al bosque de la granja donde ninguna gallina se había atrevido a entrar para demostrarles a las demás que, aunque fuera distinta, podía ser valiente y tener otras cualidades buenas.
Cuando volvió estaba convertida en una gallina valiente y astuta a la que todos respetaron y en ese corral jamás se volvió a oír ni una sola carcajada refiriéndose a Josefina.

No debes fijarte en los defectos o imperfecciones sino en las cosas buenas de la gente.

Manuel Rodríguez Raya

          LA ABEJA SOLITARIA

Un día, un grupo de abejas estaban cogiendo miel todas juntas, ya que habían hecho el acuerdo de defenderse y trabajar en grupo. Sin embargo, una de ellas, muy presumida y prepotente, dijo:
Resultado de imagen de abejas- ¡Ya estoy harta! ¡No quiero hacerlo todo en grupo! ¡Yo puedo trabajar y defenderme solita!
Al día siguiente, cuando estaban trabajando, llegó una gran avispa africana a cazar, se lanzó hacia el grupo, pero no pudo vencerlas porque eran demasiadas y lucharon contra ella como una gran bala de cañón. El avispón, como veía que no podía con el grupo, se fue hacia la que estaba sola y la arrinconó. El grupo, que aún la quería, a pesar de ser tan engreída, acudió en su ayuda, y gracias a estas pudo escapar por el lado y salir a volar.
Desde ese momento, la abeja no volvió a salir del panal acompañada de su grupo de amigas, ya que tenía miedo de que volviera pasar.

No quieras ser independiente en todo; el grupo, en muchas ocasiones, nos favorece.

María Pérez ( 1º B)

La hormiga y la cucaracha

Había una vez una cucaracha muy vanidosa; presumía de que, a pesar del tamaño que tenía, era muy fuerte; pero esta no sabía que había un animal más pequeño y también más fuerte que ella, más fuerte incluso que ninguno: la hormiga. Ésta estaba tan harta de escuchar los halagos de la cucaracha que la retó a un duelo de fuerza:- ¿Qué te crees muy fuerte? Pues cualquiera puede superarte. Si tan fuerte eres, inténtalo.
Resultado de imagen de hormiga y cucaracha 
Ese mismo día la cucaracha consiguió levantar una manzana que había caída en un árbol del jardín. Todos los insectos que vieron su poder comenzaron a aplaudirle;  pero la hormiga levantó una piedra del doble de tamaño que la manzana. Desde ese día la cucaracha no volvió a ser presumir tanto.

No presumas de tus virtudes porque siempre en tu camino encontrarás a alguien que las supere.
Natalia Heredia  (1º B)


LOS ÁRBOLES DE HOJA PERENNE

Érase una vez una familia de pájaros, una madre anciana y sus cuatro hijos. Estos vivían en un bosque con todo tipo de árboles. Cuando llegó el invierno, los pájaros empezaron a emigrar; pero esa familia seguía allí.
Resultado de imagen de pino con pájaros-Chicos, soy muy vieja, id vosotros, que cuando volváis estaré aquí esperando - dijo la madre pájaro.
-Vale, mamá, pero busca casa para las lluvias y nevadas- dijeron sus hijos.
La madre preguntó a todos los árboles si podía alojarse en ellos durante el invierno; ninguno contestó sí, menos uno, el pino.
-Disculpe, señor pino, puedo alojarme en usted durante el invierno.
-Por supuesto, mis hojas son pequeñas, pero te protegerán como puedan- dijo el pino.
La anciana pasó el invierno muy tranquila en el pino y cuando sus hijos regresaron se alegró mucho.
Dios, que había observado desde lo más alto estos hechos, dijo: “Árboles del bosque, por no haberla ayudado se os caerán las hojas en otoño e invierno y a ti pino, no se te caerán nunca.”

Tomás Castro (1º B)

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