Los alumnos de 3º de ESO del IES Profesor Juan Bautista han trabajado los textos argumentativos y de varios temas propuestos han elaborado un artículo sobre la publicidad. Puedes leer los textos que vienen a continuación y comprobar qué alumno tiene mayor poder de persuasión, quién te ha convencido sobre los beneficios o los perjuicios de los mensajes publicitarios.
UN APETITO VORAZ
La publicidad es la causa principal por la que existe el hiperconsumismo; pero no solo eso, sino que acorta la vida de cualquiera de los productos que consumimos, y no por su obsolescencia, sino porque dejan de estar en tendencia.
La publicidad, según las grandes compañías de marketing, es necesaria, pues sin ella no podrían salir a la luz determinados productos y nadie sabría de su existencia, su utilidad, sus características… Sin embargo, la publicidad dejó de ser neutral hace mucho tiempo: el Big Data y el Neuro marketing nos hacen caer en el consumo como si fuésemos moscas en una tela de araña.
Según la consultora Zeith, el mercado dejó de anunciar los productos de una manera primitiva y comenzó a emplear estrategias más efectivas que causaban en el consumidor un apetito voraz por esa chatarra electrónica. Se estima que el coste actual de estos anuncios “hipnóticos” ronda los siete millones de dólares anuales.
Uno de los efectos que produce este nuevo modelo de publicidad es la ansiedad social. Al generar un consumo masivo, determinados grupos sociales más vulnerables, como los adolescentes, siempre quieren comprar los productos del anuncio y , en no pocas ocasiones, produce ansiedad o depresión.El mensaje publicitario actúa directamente sobre nuestra conducta; nos plantea preguntas sobre nuestros sentimientos, como si fuera la solución a todos nuestros problemas, como si su efectividad fuera tan prodigiosa como la poción de Axterix y Obelix. Pero tristemente no, lo único que causa es una falsa satisfacción que se desvanecerá al descubrir que el producto es inútil o que, verdaderamente, no lo necesitabas para nada. Y el ciclo no se rompe, vuelven a salir mensajes con la misma palabrería melosa y desalmada que nos hace caer en una cadena infinita de compras.
Para engañar al consumidor, muchas de esta empresas de marketing presumen de productos sostenibles, ecológicos, materiales reciclados o reciclables… Pero ¿de qué vas? ¡A otro con ese cuento! Lo único que hacen es vender mentiras para ampliar su volumen de ventas cada trimestre en este mar de miseria y falsedad, y machacar, si es posible, a la competencia.
En resumen, son pocas las mentes pensantes que no caen en la tentación, en las tretas del neuro marketing. A esas personas sabias que no se dejan atrapar en esa tela de araña les irá bien. Una buena dosis de cultura, conocimiento y paz interior nos puede proteger, ya que la industria de la publicidad busca a alguien triste, solo y vacío como un cascarón.
Juan Beltrán Grande, 3º C
¿ERES NECESARIA EN MI VIDA?
La publicidad es necesaria en nuestra vida ya que difunde ideas, productos y contenido que influyen en nosotros. Sin embargo, puede llegar a provocar un malestar social y compras compulsivas e innecesarias.
La publicidad informa de los últimos productos que están a la venta, hace que las personas y las empresas se mantengan actualizadas. Por ejemplo, se sabe que McDonald's ha innovado un tipo de hamburguesa porque en la televisión hemos visto el anuncio. Además de que dan un plazo determinado para mantener ese tipo de hamburguesas, se trata de una estrategia de marketing. Por eso, nos hace plantearnos si comprar esa hamburguesa me va a beneficiar o simplemente es una estrategia para que compre su producto. En este mundo no hay publicidad sin marketing. El marketing es esencial para vender un producto, un viaje, un coche, porque sin él no compraríamos nada, ni siquiera ideas.
Además, la publicidad impulsa la economía. Las pequeñas empresas crecen gracias a ellla, ya que da empleo y eso hace crecer una empresa, aunque sea una tienda con una única persona. Por ejemplo, El Celador lo llevan a cabo dos personas, pero gracias a cómo se publicitan la mayoría de las personas compran allí.
No obstante, la publicidad tiene consecuencias negativas ya que influye en las decisiones personales, nos vemos casi obligados a comprarnos un producto por miedo a no encajar en la sociedad. Por ejemplo, la nueva máscara de pestañas de la marca L'Oréal la patrocina Kendall Jenner, una persona que es de gran relevancia entre los jóvenes. Si no te compras esa máscara de pestañas, que todas tus amigas o amigos la tienen, no puedes encajar en la sociedad que te rodea, aunque no te guste esa máscara.
Otro aspecto negativo es el consumismo, que hace que compremos objetos impulsivamente y sin ningún tipo de necesidad. Las consecuencias directas son el deterioro del medio ambiente, de nuestra salud y la explotación laboral. Al generar productos tan baratos es obvio que detrás haya una explotación a los trabajadores y también un uso indiscriminado de materiales de poca calidad, perjudiciales para nuestra salud y, además, contaminantes.
En definitiva, la publicidad es necesaria en nuestro día a día, sin embargo, hay que saber cómo manejarla y controlarla. Ese control debe pertenecer a los gobiernos, entre otras instituciones, pero nosotros debemos manifestar sus aspectos negativos para que las instituciones los tengan en cuenta.
Lucía Zambrana, 3º B
COMO AUTÉNTICAS MARIONETAS
La publicidad es la manera que tiene una empresa de anunciar al consumidor los productos que quiere vender. Muchas veces pensamos que esos mensajes publicitarios solo venden objetos físicos, pero no es así. Cuando vemos un canal de televisión ( pon el que quieras) debemos saber que está dirigido por un partido político, por una ideología determinada, y que lo que nos puede parecer inofensivo no lo es: esa es la gran mentira. Los mensajes se nos van grabando de manera inconsciente y van moldeando nuestro pensamiento, nuestras ideas, nuestras expectativas, nuestra manera de vivir. ¿Nunca habéis oído a algún amigo hablar mal de algo y al poco tiempo estar a favor de lo que antes odiaba? ¿Qué puede cambiar con tanta facilidad la forma de pensar de los individuos? No te lo preguntes más: los medios de comunicación y también la publicidad.
Desde mi punto de vista, el espectador no es consciente de esta permeabilidad y se deja manipular como auténtica marioneta. La población cae presa de muchas trampas escondidas en los mensajes publicitarios: “Hazte rico en diez pasos.” “Encuentra tu pareja ideal.” “El paraíso en tus manos.”. Todo esto no son más que señuelos para que muerdas el anzuelo y, una vez mordido, vaciarte los bolsillos sin remordimientos. Y son los jóvenes ilusos los que caen en la celada con más facilidad. Ejemplo claro es la adicción a las compras, el consumo de páginas pornográfica, apuestas ilegales online y un largo etcétera. Todo ello resultado de una publicidad maliciosa.
En conclusión, la publicidad puede ser una herramienta valiosa para las empresas y consumidores si se hace buen uso de ella. Pero vivimos en un mundo en el que los peces gordos ponen el dinero por encima del bien común, de la salud mental de la población joven y vulnerable. ¿Seguiremos permitiendo que un grupo de ricachones controle nuestra libertad o debemos actuar para hacer a la gente consciente?
Martín Peña García, 3º B
PUBLICIDAD HASTA EN LA SOPA
Hoy en día, la publicidad está en todas partes: teléfonos móviles, revistas, pantallas urbanas, páginas web. Hasta en la sopa. Siempre nos rodean mil anuncios diferentes que aseguran que su producto es la mejor opción. ¿Es esto siempre verídico? Por supuesto que no, pero tampoco debemos vivir desconfiados: las virtudes superan a los inconvenientes.
Para empezar, no debemos olvidarnos de que la publicidad tiene un claro objetivo: darnos a conocer un producto que, de no ser por el anuncio, sería desconocido para nosotros. Con esto en mente, no hay nada de perjudicial a simple vista, al contrario, nos muestra las opciones que tenemos en el mercado. Lo no tan bien intencionado viene cuando se utilizan imágenes o mensajes no necesariamente reales que nos manipulan para comprar ese objeto. Un claro ejemplo de ello son los comerciales de perfumes, donde nos suelen mostrar hombres y mujeres muy atractivos – ideales de belleza absoluta- con una música poderosa de fondo y, seamos realistas, estas imágenes difícilmente pasan desapercibidas por el espectador.
Para llegar a ese nivel hay detrás un gran equipo de especialistas pensando y trabajando en cada detalle, cada encuadre de cámara e incluso cada postura del figurante, otro diseñando la ropa de los actores, también importante. A esto se le suman dibujantes, actores, guionistas, músicos y muchos más, generando así mucho empleo.
Por otro lado, es gracias a la publicidad que numerosas revistas, periódicos y cadenas de televisión sean gratuitas. La publicidad es la principal fuente de financiación y, de no ser por ella, sería el espectador el encargado de pagar el producto que consume: noticia, reportaje, película.
Teniendo en cuenta todo esto, la publicidad es un recurso que nos es de mucha ayuda para poder conocer, comparar y elegir la opción correcta en nuestras compras, la que más se ciñe a nuestras necesidades específicas: las ventajas superan a los inconvenientes. Ahora bien, hay que saber separar el grano de la paja.
María Moreno, 3º C
¿JUVENTUD CRÍTICA?
La publicidad es una herramienta muy útil que se usa para vender productos o servicios de una manera más eficaz. Hoy la podemos encontrar en todas partes: televisión, redes sociales, periódicos, revistas, radio… Esto impulsa a que las personas, sobre todo jóvenes con poca capacidad crítica, quieran comprarlos compulsivamente.
La publicidad está hecha para que el producto se vea de una manera perfecta, idealizado. Y estamos tan acostumbrados a tenerla presente que nos parece algo normal. Ejemplo claro se ve en los productos de alimentación: ese queso fundido que emana de la pizza como una fuente líquida, la enorme hamburguesa que apenas entra por la boca; o en los anuncios de colonia que, al rociarse el producto por el cuerpo, atrae a la mujeres. Como consecuencia, al hacerse con ese nivel de idealización, la mayoría de las personas se desaniman cuando se colocan las prendas que tan bien le quedaban a los modelos; cuando ese bikini, perfecto en esa chica maravillosa, te queda mal, grande, pequeño, holgado…
Desde mi punto de vista, los jóvenes miramos publicidad a todas horas desde el móvil, en las redes sociales o incluso en las apps de música o vídeos. Incluso, en muchas ocasiones, ni nos damos cuenta, por la IA que hace que nos familiaricemos con el producto y que el anuncio nos enganche. Y no son pocos los psicólogos y expertos que afirman que perdemos el pensamiento crítico ya que no compramos por necesidad sino por rutina, consumimos lo que está de moda o lo que visten o usan nuestros amigos. Así será más fácil encajar en esta sociedad tan penosa en la que vivimos desarrollando estereotipos.
Sin embargo, mucha gente piensa que no , que no es una tontería comprar cosas publicitadas y que ellos saben y eligen perfectamente qué comprar y qué no. Lo que muchos no saben es que al llevar esas ropa de marca o esas zapatillas deportivas, con su logo bien visible, ya están publicitando esa marca. Pago el doble o el triple de dinero por el Puma y encima les hago publicidad. Y no solo por llevar ese dibujo sino también por hablar favorablemente de lo buenas o lo cómodas que son esas zapatillas. Uno mismo paga y patrocina la marca.
Un pensamiento crítico nos hará ser responsables a la hora de manejar nuestras compras, nuestras necesidades, así que debemos elegir bien lo que compramos y no dejarnos llevar por el envoltorio con el que han disfrazado todos estos productos.
Manolo Borreguero Rosado, 3º B
PUBLICIDAD Y CONSUMISMO
La publicidad no vende objetos, vende emociones. Utiliza técnicas como el neuromarketing y la psicología del color para que compres por impulsos y no por necesidad real. Además, fomenta la obsolescencia programada y el consumismo de “usar y tirar”. Esto genera una extracción masiva de materias primas y, como consecuencia directa, genera toneladas de residuos que los ecosistemas no pueden absorber, agotando en una agonía lenta, pero imparable, la vida de nuestro planeta.
Por otra parte, los mensajes publicitarios nos suelen mostrar vidas y cuerpos “perfectos” mediante, eso sí, retoques digitales. Los potenciales consumidores, muchos de ellos jóvenes adolescentes, pueden sufrir ansiedad, frustración, problemas de autoestima e incluso trastornos alimenticios al intentar alcanzar esos estándares idealizados e irreales. Por si fuera poco, las empresas utilizan cookies y algoritmos para rastrear todo lo que haces, tus gustos y aficiones. Saben lo que te gusta más que tú mismo y gracias a ese conocimiento te bombardean con publicidad personalizada y más difícil de ignorar.
A pesar de todos estos aspectos negativos, no son pocas las personas que defienden la publicidad porque sirve de motor económico que genera miles de trabajo en agencias y medios de comunicación. Además, sin anuncios no tendríamos redes sociales gratuitas, prensa digital ni eventos deportivos en abierto.
En definitiva, la publicidad es una herramienta estratégica implementada para conectar a las marcas con su público objetivo, pero además de informar y vender, su propósito es persuadir al consumidor, moldear sus emociones y, lo más grave, fomentar el consumismo con la eliminación previa del pensamiento crítico.
Pablo González Jiménez, 3º C
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