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domingo, 25 de febrero de 2024

Certamen Cartas de Amor

 

Un curso más, el IES Profesor Juan Bautista convoca el Certamen de Cartas de Amor, y ya tenemos  ganadoras: Adriana Fernández Guerrero, 3º C; María Romero Gutérrez, 3D; y Lola Escribano Oliva, 3º A. ¡Enhorabuena a las premiadas!



Martes, 17 de septiembre de 1491

A mi querida Oriana…

A vos os escribo mi amada y bella Oriana, para que no olvide mi alma siempre fuertemente puesta y pensante en la vuestra desde tierras dolorosamente lejanas. 

Desde que partí a Alemania y abandoné la Ínsula Firme, mi corazón ha estado sometido a un terrible sufrimiento por la falta de tu presencia, de tus bellos ojos y hermosos andares.

Nunca olvidándome de vos, llevo los largos años que han transcurrido desde mi partida proporcionando justicia y bien a todo el que lo necesita, principalmente en tierras alemanas y alrededores. Debe saber que varias veces he presentido la muerte, ya que no son pocas las hazañas en las que mis enemigos han deseado que me llegara, y en las que recé a Dios por contemplar por última vez vuestra tranquilizadora sonrisa pensando en el invierno que se me vendría encima si jamás volviera a saber de ti. ¡Por Dios si no volviera a saber de ti!, fallecería por el dolor de mis suspiros. 

La lejanía entre nuestras almas duele tanto como un puñal en el pecho, todo mi corazón está completamente puesto en vos Oriana mia. Y a pesar de que todos piensan que mis logros son causa de mi valía, a ti todo te debo y mis victorias dedico, porque tú, y solo tú, provocas el mágico desconcierto de mis pensamientos que se hunden en un oscuro lago por tu falta. 

Con todas estas líneas, las cuales deseo que tranquilicen vuestra incertidumbre, expreso el cielo que sabes que eres para mí. Doy mi cierta palabra en que regresaré junto a vos para sanar mis heridas de amor, unas heridas que dejarán de resonar en mi interior con tu mirada. 

Hasta que tu destello se cruce en mi camino, querida Oriana de mis altares.

Amadís

Adriana Fernández Guerrero, 3º C



15 de julio de 1478

Querida Oriana:

Me encuentro escribiéndote esta letras porque he de confesarte que, tras más de dos largos meses de distancia, me es imposible soportar un solo segundo aquí en tierras germanas sin la dicha de poder apreciar tu divino rostro, tocar tus dorados cabellos o saborear el dulce fruto de tu piel.

Es tan grande mi desdicha que creo que empiezo a delirar, pues en las noches oscuras se me aparece tu celestial rostro como ángel divino que bajara del cielo para ayudarme a conciliar el más profundo de los sueños. Pero he de aguantar un día más, pues mañana me enfrentaré en duelo con un caballero alemán que ha desafiado mi honor al no creer mis vivencias en mi última aventura. No temas por mí, amada mía, es un duelo sin rival, que ganaré para mantener mi honra impoluta.

Sé que en este momento estarás pensando en los sucesos que desencadenaron este duelo, y sé que no será fácil de creer. El pasado mes de octubre escapé de la celda donde me tenían prisionero nuestros enemigos, tras haber sido apresado en la batalla de Lichestain. Había pasado tres días en esa mugrienta celda y fue horrible la experiencia. En lo único que pensaba y que me daba fuerzas era la imagen de tu rostro. Y fue gracias a ti y a la hechicera Roberta, quien me liberó de las esposas que me ataban de los barrotes, que conseguí escapar de ese repugnante lugar. Ya libre, continué mi camino en solitario, pero me encontré con uno de los más horripilantes monstruos que hubiera imaginado en la vida. Tenía tres cabezas de serpiente unidas a un cuerpo de lagarto. No diré que fuera fácil derrotarlo, pero finalmente lo conseguí.

Amor mío, nos quedan pocos días de separación. Por fin podremos disfrutar de nuestro amor mutuo y vivir cada día como si fuera el último. No olvides nunca que mi amor hacia ti es más fuerte que cualquier distancia entre nosotros.

Con amor profundo,

Amadís de Gaula

María Romero Gutiérrez, 3º D






14 de septiembre de 1458

Querida Oriana:

Te escribo esta carta, desde tierras lejanas, porque mi deseo de estar contigo me hace casi morir. No hay día, desde que nos separamos, que no piense en ti. Después de tantos meses de lucha y dolor, tengo solo en la mente tu rostro, tus diminutas y hermosas manos unidas a las mías.

Mis noches, a la luz de la luna, esos amaneceres que paso sin ti, solo cuento los días para volver a encontrarte. En mi corazón dolorido solo hay y habrá espacio para ti, eternamente. Y me duele, me duele haberme ido de tus tierras aún sabiendo que te espera un casamiento indeseado. No sé si estaré allí para poder evitarlo, pero te prometo que volveré y te salvaré, que te llevaré conmigo al lugar donde un nuevo camino se abra para nosotros. Podremos estar juntos. Viviremos en paz. Sólo deseo que ese momento llegue pronto. Tu futuro esposo no podrá interponerse entre nosotros jamás.

En este periplo por mares y tierras lejanas, me encuentro perdido. Lo único que me da esperanzas es pensar en nuestro reencuentro. En una de mis aventuras dejé mi barco de vela atracado en una isla mientras iba buscando un famoso tesoro; pero me perdí en la jungla sin saber lo que estaba ocurriendo. No sé cómo pude salir de ese laberinto boscoso, pero al llegar al barco lo tuve que arreglar. Trabajé sin descanso hasta que lo dejé en buen estado y volví a enfrentarme a las aguas. De esa isla me llevé tan solo una piedra preciosa, que te entregaré pronto.

Después de varios meses navegando, me encontré con otro mal que me acechaba. Un monstruo marino, al que llamé “Serpinus”, me esperaba en las profundidades del mar para salir en el momento perfecto, atacarme y destrozar mi frágil navío. Pasé noches enteras sin descansar debido a esas pesadillas que visitaban mi mente y que me hacían dormir con los ojos abiertos. Tras varios días observándome, dejándose ver solo entre las sombras, se enfrentó a mí y, después de dos días de lucha, logré vencerlo. De esta gesta me he traído la espada rota.

Ya he encontrado, después de mucho pensar y pensar, la forma en la que te salvaré de tu castillo. Cuando vuelva a tu reino, me ocultaré hasta encontrar una nueva embarcación. En ella partiremos y cruzaremos el océano siguiendo la estrella polar. Gracias a ella, he encontrado una isla pequeña, cercana a la población del reino vecino. Allí podremos formar una nueva vida donde nadie sepa de nosotros.

Espero verte pronto, amada mía, espero que la tardanza no haga a la muerte llegar a mí. Con ansias deseo encontrarte a mi lado algún día, que no sea muy lejano, tranquilos y sin rastros del pasado. Solo sé paciente, yo también lo seré. Te mandaré fuerzas desde aquí para que juntos podamos superar estos tiempos tan difíciles.

Con amor,

Amadís de Gaula

Lola Escribano Oliva, 3º A





viernes, 14 de abril de 2023

CERTAMEN CARTAS DE AMOR Y DESAMOR

Un curso más, los alumnos del IES Profesor Juan Bautista han participado en este certamen literario encaminado a mostrarnos todos los caminos del amor: madres, amigos, parejas, vida... La sinceridad de sus cartas, el profundo sentimiento y la belleza de sus palabras han sido las claves para escoger a los ganadores del curso 22-23, que son los siguientes: Arturo Jiménez Peña ( 3º ESO A), María Romero Jiménez ( 2º ESO A), Carlos Capitán Márquez ( 2º ESO A) y Carmen Jiménez Torres ( 4º ESO C). 




CARTA DE (DES)AMOR

Muchos ven el amor como…

Un objetivo, otros como un refugio; unos piensan en el amor de su vida; otros, en los pequeños detalles que cambiarían el mundo; unos lo ven como un ejemplo; otros se sienten atrapados...Pero alguna vez te has preguntado qué es el amor y qué tan especial lo que amamos.

Científicos memorables dirán lo que ha pasado, la dopamina actúa y quedamos engatusados. Aún así, nosotros sentimos algo que no podría ser explicado. Bien lo sabe aquel escritor desolado que tiende a escribir para que muchos corazones rotos se sientan a su lado y juntos reconstruyan la felicidad que se desvaneció cuando fueron despedazados. Bien lo sabe aquel ave a la que las corrientes furiosas del aire la dejaron sin alas en el vuelo alzado y que ayudó con el canto de la mañana que el alegre sol volviera a iluminar un nuevo día soleado.

Pero volvamos a lo básico, y a su vez tan deseado, ¿qué es aquello que nos hace ser amados? Para mí, ha de ser suficiente con una respuesta: sin el calor de otro corazón, la humanidad no hubiera prosperado; y la maldad, sin corazón alguno y con odio acentuado, nos hubiera consumido hasta que en el vacío más absoluto fuéramos ahogados.

Así que, el amor es algo vivo, el amor es inteligente, es un ser agradecido que nos acompaña en la más fuertes corrientes.


Arturo Jiménez Peña, 3º ESO


¿QUÉ ES EL AMOR?

Querida mamá:

Parece increíble que en un abrir y cerrar hayan pasado ya catorce años desde 21 de mayo de 2009 en el que decidiste concederme la vida, y créeme cuando te digo que no ha pasado ni un solo día desde entonces en el que no haya agradecido al destino por incluirme en esta maravillosa familia formada por una de las cosas más importantes del mundo: el amor.

Pero, siendo sincera, he pasado gran parte de mi corta vida buscando el significado de esta palabra tan sencilla de pronunciar y a la vez tan compleja de expresar. ¿Qué es el amor? ¿Qué expresa esta palabra? ¿Cómo se identifica? Siempre me repetía estas preguntas y por mucho que buscara en diccionarios siempre obtenía una simple definición que no resolvía ninguna de mis dudas; llegué a pensar que nunca iba a sentir amor por no conocer su significado en el mundo real; pero, como no, me abriste los ojos y me demostraste que un simple "¿Cómo estás?" es una muestra de amor a cualquier persona en el mundo, sea conocido o no; y que siempre, en todo momento y lugar, hay que expresar amor, independientemente si está dirigido a una persona, un animal, un lugar o a la vida en general.

Fue en ese momento cuando me di cuenta de que tú, la persona que me había criado, eras la definición perfecta de la palabra amor, por las acciones de tu día a día y porque el simple hecho de traer al mundo a un hijo, cuidarlo, darle cariño, enseñarle e incluso regañarle es una de las muestras de amor más grandes que pueden existir. Y creo que, sin ese amor que una madre siente hacia su hijo o que un hijo siente hacia su madre, la vida dejaría de tener sentido en todo, porque el amor, ese sentimiento que suena tan cursi, es el principal fundamento de la vida misma.

Finalmente, mamá, te quiero dar las gracias por ese amor que cada día me demuestras y por enseñarme su significado.

Tu hija que te adora, María.

María Romero Gutiérrez, 2º ESO A




HERMANA

Mi querida hermana:

Cada vez me doy más cuenta de que te necesito más y más en mi vida.

Eres como el nutriente a la flor,

como el oxígeno al astronauta,

como el agua a los peces.

Cada noche que me acuesto, cuando tú no estás, me cuesta más; me doy cuenta de que me basta con mirarte y saber que te tengo para siempre; pero, si no estás tú delante, yo me siento insuficiente.

Cada vez que te veo, una sonrisa se dibuja en mi cara; cuando no, siento que el cielo se cae y yo me pierdo en el espacio, sin nada que hacer, desolado y confuso. Porque, pensándolo bien, si yo estoy aquí es por ti, aquel día en el que tu cabeza de nueve años le pidió a nuestros padres un hermano.

Y es por eso por lo que hoy estoy aquí, compartiendo mi tiempo contigo. Tiempo que pocas veces gasto con otras personas; sin embargo, contigo no me cuesta nada.

Un enorme beso.

Att: Carlos Capitán Márquez

Carlos Capitán Márquez, 2º ESO A



Las dos caras de un corazón

Parte 1:

No tengo el don de las palabras; no escribo bien, ni sentido tiene lo que escribo, no sé rimar palabras, pero, aún así, intento escribir esta carta con lo que siento.

Aún después de mil intentos sigo sin saber expresar todos los sentimientos que llevo dentro, y aún con este pesar quiero volver a intentar escribirte todo lo que siento.

¿Es tonto si cada vez que pienso un “te amo” vuelas por mi mente?

Esa sonrisa, esa bonita mirada, esa forma de ser tan peculiar, ese caminar, ese hablar, esa forma de conquistar… esas cosas tuyas que me hacen sentir tan especial.

Y aunque a veces te diga que no puedo más, tu siempre estás ahí, muy cerca de mí.

Es genial que, aunque todo empezó con una simple amistad, hayas sido capaz de entrar en mi corazón de una forma tan singular.

No puedo parar de pensar en todo lo que vas a tener que soportar al escoger a alguien como yo , alguien que todo te lo va a reprochar, alguien que nunca estará conforme con nada… Pero, aún con todos estos pesares, alguien que nunca te dejará de amar.



Parte 2:

Y tras la misma discusión de siempre, tras expresar lo que siento, empiezo a llorar. Luego, un ataque de ansiedad. No sé con quién hablar, no sé a quién acudir.

Te dije cómo me sentía y lo ignoraste, como siempre haces, dijiste una cosa y la incumpliste de nuevo y ahora estamos aquí, sentados en un banco.

Espero a que empieces a hablar, a que tengas las agallas de hacerlo; pero aquí estamos, callados; yo no quiero empezar, siempre lo hago, no quiero seguir diciendo lo que quiero porque dejo de quererlo.

Y un día después volvemos a quedar: te hice galletas, te escribí una carta, no fue mala tarde; pero a la hora de cenar empezamos a discutir, se me fue el hambre, no tenía ganas de nada, llegamos a mi calle y ahí empezó lo peor. Me miraste y me dijiste que esto no funcionaba y, entre lágrimas, suplicaba que no lo hicieras, que yo cambiaría, que me aguantaría, pero no; no quisiste. No sé si ha sido lo mejor; duele, duele mucho; sufro, sufro mucho y lloro.

Tal vez haya sido lo mejor, yo no podía más; estaba todo el día mal, pelea tras pelea ya me estaba consumiendo, Pero ahora, después de todo, me pregunto, ¿de verdad me quisiste?

No te gustaba que fuese tan sensible, no eras capaz de iniciar un tema de conversación. no me distraías cuando estaba mal, nunca hiciste mucho, decías que vivía en un mundo de dramas y a lo mejor es verdad, pero yo hubiera aguantado.

A pesar de todo, yo sigo queriendo un beso, aún quiero contarte mis historias, quiero que lleves mi bolso, quiero abrazarte, quiero reír a tu lado, quedar sin estar nadie, acariciar tu pelo y besar tu nariz, quiero darte cabezazos, morder tu mejilla… porque eran las cosas que a mí me hacían feliz.

Y ahora no sé qué hacer, no sé que pensar, no sé cómo actuar, no te quiero ver porque sé que, si lo hago, lloraré, lloraré tanto que mis lágrimas lo cubrirán todo como un manto.

Carmen Jiménez, 4º C







domingo, 10 de abril de 2022

CERTAMEN CARTAS DE AMOR

 

Un año más celebramos el concurso de CARTAS DE AMOR en el IES Profesor Juan Bautista de El Viso del alcor. Han sido más de cincuenta cartas las seleccionadas para la final, y, tras la lectura y la valoración del jurado, han resultado ganadoras las siguientes: Almas gemelas (Laura García de los Santos, 4º ESO E), Carta a la soledad ( Rubén Izquierdo Sánchez, 3º A), Eterno diciembre (Ángela Lozano Santos, 4º ESO E). Además, han quedado finalistas y empatadas, las siguientes: El significado del amor (anónima), Atardecer (Alejandra Jiménez Ortega, 2º D) y Un amor de otoño (Gema Jiménez, 4º A).

Esperamos que disfrutéis de su lectura.

¡Enhorabuena a los premiados!

GANADORES



ALMAS GEMELAS


Cartas de amor; cartas llenas de sentimientos; cartas que hacen que se te erice la piel o que los ojos se te llenen de lágrimas. Las cartas de amor no tienen por qué estar dirigidas a una pareja; estas cartas son escritas a las personas que más amas. Mi carta está dirigida a ellas. Sí, a ellas; a las personas que sacaron mi mente, mi corazón y mi alma de un agujero de inseguridades y oscuridad. Son las personas que, con solo una mirada o unas palabras en momentos con muchas piedras en el camino, saben ayudarte, escucharte y comprenderte cuando nadie más podría hacerlo nunca. Sabes que todo irá bien si están contigo. Son aquellos momentos que vivimos juntas los que guardaré en mis recuerdos; son personas que te dan vida cuando lo único que quieres hacer es no seguir intentándolo.

Sabes que quieres a una persona cuando cualquier cosa que digan o les pase puede afectar tu vida de manera permanente como dijo Mario Benedetti: "Que llegue quien tiene que llegar, que se vaya quien se tenga que ir, que duela lo que tenga que doler y que pase lo que tenga que pasar". Pero, a esta frase le pondré un pero; las almas gemelas están destinadas y tengo muy claro que vosotras sois mi destino. Mi alma gemela no será ninguna pareja. Seréis vosotras. Cada una de nosotras tiene un pedazo del resto dentro, y es lo que nos hace ser mejores cuando estamos juntas; porque un amigo es alguien que conoce la canción de tu corazón y puede cantarla cuando a ti ya se te ha olvidado la letra.

Juntas hemos pasado por un infierno, pero hemos seguido unidas. Nos merecemos un aplauso. Un aplauso por las personas que sabemos toda la verdad, pero queremos saber hasta dónde llega la hipocresía de los demás.

Opuestas, esa es la palabra de lo que creíamos que éramos. Nos creíamos tan distintas, tan opuestas, tan ajenas... ahí estaba la conexión, y esa era la coincidencia. Sois desde

lejos la coincidencia más bonita de mi vida.

Sois las personas con las que quiero experimentar esas cosas que quedan marcadas. Vosotras marcasteis un antes y un después. Dejasteis una huella en mí. Una marca que no se podría borrar en ningún momento. La vida y el destino nos juntaron, así que lo que la vida ha unido que no lo separen las personas.

Lo único que podría decir para finalizar es un mi más sincero “gracias”.


Sin vosotras la vida sería aburrida


En mis ojos siempre seréis arte.


Laura García de los Santos, 4º ESO E





CARTA A LA SOLEDAD


Finalmente, lo acepto. Esta es una decisión que iba a tomar tarde o temprano. No es esta una decisión coherente, sino la única viable. Tras profunda meditación, he comprendido

que he de acostumbrarme a ti, a tu gelidez, a tu silencio, a te incertidumbre, a tu compleja sencillez...


Ya era hora de darse cuenta de que en la mayor parte de mis recuerdos corrientes siempre solías estar presente, “acompañándome”. A ti, testigo de mis penas y mi sacrificio, te acepto.


Por lo que, entiendo que me debo olvidar de la calidez, desde que me hallo prisionero entre estas fúnebres montañas. Oh, soledad... Quisiera conocerte y a la vez pienso que no hay misterio restante. Tu constante presencia, tranquila pero no reconfortante, eterna pero joven.

|Tú, amarga soledad, eres todos aquellos recuerdos en los que no siento nostalgia, y te centras constantemente en crear nuevas memorias, con un toque demasiado amargo y estremecedor.


Sin embargo, y repito, no tenía opción. Nunca en mi vida tuve pleno control en esta, ni en nada realmente. Tú derivabas de todas esas acciones hechas bajo ese descontrol, cque no fueron pocas. Repito, tú siempre estuviste ahí.


Y, para lo que es de mi vida siempre estarás, por lo que con mi fulminado corazón en un puño e imbuido en la melancolía aprenderé a amarte.



Rubén Izquierdo Sánchez, 3º ESO A



ETERNO DICIEMBRE


A Jack Ross.


¿Te he dicho lo mucho que me fascina decir tu nombre? Es un delirio y solo tú provocas eso en mí.

Estoy preparada para tener un futuro contigo.

Quiero ir de la mano contigo enfrente de todos, quiero pasar por todas las etapas de mi vida contigo y cuando estemos demasiado ancianos reprocharte que yo tenía razón al decir que sí eras el amor de mi vida.

¿Alguna vez has sentido que el mundo se te cae encima? ¿Que todo el mundo se pone en tu contra? ¿Que llega un punto en el que estás tan abajo que solo ves oscuridad? ¿Que la frialdad te consume?

Así me sentía hasta que tú apareciste, completando mi oscuridad con tu luz, y tu calidez con mi frialdad, completándonos como un eclipse.

Y puede que llegaras un poco tarde (diablos, Jack, ¿dónde estabas? ¿Por qué llegaste tan tarde?) … Pero ¿te acuerdas cuando hicimos maratón de películas Disney? ¿Y cuando fuimos a aquella tienda de cómics?

Nunca entenderé esa obsesión tuya por los superhéroes. Pero no importa, supongo que hay personas por las que vale la pena derretirse. Por eso, te amaré hasta que mi alma deje de existir, porque mis sueños solo están completos cuando tú estás en ellos.

Así que haz el favor de cuidar de ti, que yo sé que puedes, eres muy fuerte chico de los recados.

Siempre existirás en mi corazón y en mi realidad ya que otros solo ven simples letras y yo veo a través de ti.

Por siempre tu lectora.


Mushu


Ángela Lozano Santos, 4º ESO E




FINALISTAS



EL SIGNIFICADO DEL AMOR


Hace mucho pensaba que amar significaba enamorarse, encontrar a la persona indicada, tu media naranja. Creía que solo podías ser feliz encontrando una pareja. Crecí pensando que amar no era más que una palabra con un significado superficial que la gente había exagerado.

Pensaba que era sencillo y que solo se presentaba en formas simples, como el cariño que le tienen a una mascota, a un familiar o a una pareja.

No era capaz de ver más allá, no entendía el porqué muchas personas estarían dispuestas a dar su vida o arrebatar la de otros incluso.

Lo pensaba. Así de sencillo lo veía todo, con la mirada de que enamorarse era algo sobrevalorado, algo que no iba más allá de un sentimiento efímero y simple. A veces, incluso, llegué a pensar que era mentira, sí, todo aquello que la gente contaba, que las películas, libros, series… no eran más que invenciones de personas imaginativas, soñadores sin remedio que intentaban hacer creer que algo tan simple fuera lo que da sentido a la vida.

Pero, en un determinado momento, llegó a mi vida, como un tren que al pasar por la estación hace temblar todo a su alrededor.

Fue extraño lo que, al principio, era una simple amistad, y después se convirtió en lo que me daba la vida, y, más importante aún, las ganas de vivirla. Me di cuenta de que el amor no es solo enamoramiento se pareja , sino también de amistades. Que los amigos tenían incluso más importancia que un romance. Lo que antes veía como un pozo oscuro, algo vacío, conexiones por puro interés, por aburrimiento, por necesidad; ahora se convertía en un motivo para seguir adelante.

Poco a poco encontré el sentido a lo que la gente consideraba algo tan abstracto, tan indescriptible. Pequé de inocencia al creer que el amor sólo es capaz de dártelo una persona, lo que suele llamarse tu alma gemela. Las personas dan poca importancia a la amistad y al disfrute, solo se centran en encontrar a alguien que les dé la felicidad, pero realmente no se fijan en lo que tienen alrededor.

También me di cuenta de que cuanto más pasa el tiempo, más se pierde, y que eso significa el fin.

Por eso, esta carta os la dedico a vosotros, a los que me sirven de apoyo cuando no encuentro nada más alrededor.

Ahora entiendo, aún sin amar a nadie, por qué hay personas que están dispuesta a dar su vida, a entregarse a algo o a alguien, a sufrir incluso, solo por una palabra con sentido efímero y abstracto.

Gracias a vosotros, a pesar de que sé que no siempre estaréis ahí y que algún día esta carta será solo un recuerdo de un fantasma del pasado, tengo motivación por vivir, por entregar mi vida entera solo a disfrutar de la vida, amando cosas materiales, inmateriales, a gente, o simplemente amando.

Porque amar no solo es querer algo o a alguien, amar es vivir, morir, disfrutar, sufrir. Amar es ese significado oculto que tiene la vida: amar es vivir.


Anónimo





ATARDECER

El atardecer, ese que llena la vida, que cura mis heridas. No importa qué día sea, a lo mejor ese día mis ojos han estado llenos de lágrimas o llenos de brillo. Pero eso no importa.

Como dijo Lope de Vega: Atreverse, desmayarse, estar furioso, áspero, tierno, liberal esquivo...Eso siento yo al ver esa mezcla de colores pintados en cielo.

Al observarlo, me trae todo el dolor que he podido sentir en mi corazón, para después convertirlo en alegría. Es como una cura, como una tirita, como ese beso que te daba tu madre en la rodilla cuando caías.

El atardecer, el intermedio de la noche y el día, del dolor y la alegría, de la luz y la oscuridad. Es el punto intermedio, el punto perfecto.

El saber que está acabando un largo pero precioso día, donde ha habido oscuridad pero también ha habido rayos de sol. Ha sido un día en el que has tenido la oportunidad de dar abrazos a la gente que quieres, de llorar mientras sentías que el corazón se te salía del pecho. Ha sido un día de hacer locuras buenas o malas, un día para aprender, para equivocarse, para salir, para quedarte en tu casa, para enfadarse, para tener miedo…

Ha sido un día completo y sabes que se acerca la noche, pero recuerdas el día con alegría e incluso tienes ganas de que empiece a anochecer. Pero realmente no sabes en qué momento llegará y eso es lo que te impulsa a hacer locuras a la luz del día.

Ya estás en ahí, en esa fina línea, esa que te cura el corazón y te da ánimos, esa que te recuerda que, aunque el cielo oscurezca, aún quedan horas del día.

Todos necesitamos el atardecer para intentar recomponer nuestro corazón roto, para acordarnos de los buenos momentos y darnos cuenta de que hemos superado los malos. Para darnos cuenta de lo que de verdad importa.

Para darnos cuenta de que ese cielo de color claroscuro o con una mezcal de colores, sigue siendo maravilloso.


Alejandra Jiménez Ortega, 2º D




UN AMOR DE OTOÑO

Esta carta es para alguien al que el amor no le parecía suficiente. Alguien a quien se le olvidó el cariño cuando cambió de estación.

Pero yo sí me acuerdo de ti y de esos ojos que me observaban en silencio la primera vez que nos vimos con el fondo de esa canción que tanto nos gustaba. Y tal y como ocurre en la música, los silencios eran tan importantes como el sonido. Se dice que se tarda ocho segundos en enamorarse, y eso fue lo que duró nuestra mirada.

La verdad es que nunca había pensado en el amor hasta que vi que tú sí. Y si enamorarse, tal como mi madre decía, era perder: yo había perdido, de la misma manera en la que me perdía en tu mirada, en tus manos, en tu risa, en tu ser.

Perdí de la forma más bella posible. Y perdí junto a ti.

Me hacías sonreír cuando caminaba por la calle sola, simplemente al recordarte; sonreía por las noches cuando pensaba en tus palabras; sonreía cuando abría el teléfono y aparecía tu foto de perfil. Y sonreía tanto que, solo cuando no lo hacía, me daba cuenta.

Solo tenía la certeza de que todo no era un sueño, porque yo no tenía imaginación, o no la suficiente para imaginarme a alguien tan genial como tú. Si mi imaginación se encargaba de convencerme de que eso no era un sueño, mi corazón no hacía más que darme razones para creerlo. Sin embargo, tal y como los sueños se desvanecen, alguien me despertó y todo llegó a su fin.

Nuestro a mor no era más que un amor de otoño, no lo suficientemente cálido para el verano y demasiado frío y superficial para resistir a ser congelado con la llegada del invierno.

Nuestro amor empezó a desmoronarse cuando sentía que mis manos, en vez de amarte, te agarraba; cuando sentía que tus ojos ya no brillaban conmigo, sino sin mí; cuando te pregunté si me querías y me dijiste cosas bonitas, pero no me dijiste que sí.

Y me duele que pensaras tanto en el daño que me harías yéndote, cuando lo que más me duele ahora es que no confiaran en mí lo suficiente como para echarme de tu vida.

Si no me querías, haberlo dicho alto y claro.

Si querías que me callara, haber amado en silencio.

Si querías irte, haber salido por la puerta; yo te la señalabas si querías.

Hubiera odiado que lo hicieras, pero hubiera odiado más aún que quisieras hacerlo y no pudieras.

Entendí que quizás no es un juntos para siempre, sino un juntos hasta que nos dejemos de amar.

Y eso, esta vez, no fue para siempre.

No hubo final feliz ni comieron perdiz. Todo simplemente finalizó tal y como finaliza el otoño: FRÍO.


Gema Jiménez, 4º A